«Para la ciencia, esto no tiene ninguna implicación ética»

SOCIEDAD

El prestigioso científico suizo, de visita en España, se muestra muy cauto ante la noticia de la creación de vida artificial

26 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Richard Ernst (Winterthur-Suiza, 1933), premio Nobel de Química en 1991 por su contribución a la técnica de la resonancia magnética nuclear, se encuentra de visita en Galicia. Ayer, tras hablar ante los alumnos de un instituto de Noia y visitar el cabo de Fisterra, impartió una conferencia en Carballo sobre la responsabilidad de la ciencia en el mundo actual, invitado por la asociación gallega de profesores de ciencias, que celebró su vigésimo aniversario. La noticia del paso adelante en la creación de vida artificial lo cogió por sorpresa. Pendiente de leerla en su integridad para emitir una opinión fundada, ayer mostraba sus cautelas al respecto.

-La creación del primer genoma sintético de una bacteria ha tenido una gran repercusión.

-Parece que sí, pero hay que tener cuidado porque, a veces, puede tratarse de noticias que anuncia la prensa y se exageran los hechos, con un lenguaje en el que todo el mundo intenta buscar cierta notoriedad. Mi opinión es que hay que ser cauto con este tipo de anuncios. Eso no quiere decir que mi opinión sea negativa, sino que la cautela debe regir la valoración de las posibles consecuencias.

-Además de las científicas, ya se ha empezado a hablar de las éticas.

-Sí, pero, para la ciencia, este tipo de descubrimientos no tiene ningún tipo de implicación ética, es un hecho científico y punto. Las cuestiones éticas las tendrá para los religiosos, nada más. En cualquier caso, la creación de vida artificial, sea ahora o más adelante, no me parece imposible. Si no se hace ahora, se hará en el futuro. Es una simple cuestión de tiempo.

-Ya, pero volviendo a las cuestiones éticas o religiosas, ¿no cree que se trata de un tema muy polémico?

-Para la religión sí puede ser un tema crítico, sobre todo para los fundamentalistas: ¡Crear vida fuera de Dios! Yo me quedo en la discusión técnica y en las posibles consecuencias científicas. Por otro lado, hay que tener en cuenta que se puede modificar vida ya existente sin necesidad de crearla artificialmente.

-Usted habló ayer sobre la responsabilidad de la ciencia, de los científicos, en el mundo actual. ¿Cuál es esa responsabilidad?

-Vivimos en un mundo regidos por los principios del libre mercado, en el que hay que generar recursos económicos, hacer dinero. Necesitamos algún control sobre este mundo. Y ese control no podemos esperar que llegue desde el mundo de los negocios, porque su único objetivo es sacar el mayor beneficio posible. Creo que esta función tampoco se la podemos encomendar a los políticos. Mire lo que pasa en Italia, lo que le acaba de ocurrir a Prodi. En estas circunstancias, creo que la responsabilidad de ese control debe recaer en el mundo académico, especialmente en la educación de las futuras generaciones. Y, por supuesto, en la formación de los futuros políticos. Tenemos que liberar nuestras mentes, discutir los conceptos en las universidades, crear grupos de debate y prepararse para el futuro. No podemos alterar el mundo directamente. Nuestros medios son nuestros estudiantes. A corto plazo, no podemos cambiar nada.

-Sabrá que el creacionismo crece, incluso ya en España.

-Es algo irracional, estúpido, que se basa en aportar soluciones muy simples para problemas complejos a quien no quiere pensar por sí mismo.