La peor marea negra de la historia de Corea del Sur seguía extendiéndose ayer por la costa, entre las cada vez más duras críticas al Gobierno por su falta de rapidez en paliar el desastre. Unas 9.000 personas, entre policías, soldados y voluntarios armados con cubos y palas, intentaban limpiar las manchas de crudo en las playas de la costa al suroeste de Seúl. Hasta el momento, más de 8.000 hectáreas de arenales y zonas pesqueras del país han resultado contaminadas por el carburante, después de que el vertido se extendiera a unos 20 kilómetros hacia el noreste y a unos 30 kilómetros hacia el sureste. De la treintena de playas de la zona, donde 13 millones de turistas pasan unos días cada verano, una decena resultaron afectadas por el petróleo y las autoridades prevén que el desastre se extienda hacia otras áreas en los próximos días.
Pese a que unos 140 barcos y cinco aviones colaboran en las tareas de limpieza, la mancha de crudo ya se ha extendido por 50 kilómetros de la línea costera y se espera que siga ampliándose, según los servicios de la guardia costera. El derrame de crudo del petrolero, que estaba anclado a ocho kilómetros de la costa, solo fue detenido el domingo. La mancha provocada es el doble que la causada por un anterior accidente, en 1995.
Ineficacia
Por su parte, la prensa surcoreana se mostró ayer muy crítica por lo que considera falta de rapidez del Gobierno ante el desastre. «Se perdió tiempo, no se distribuyeron con rapidez los equipos para contener la mancha de crudo y se dejó a los pueblos de la zona sin ayuda mientras veían cómo el crudo se movía por la costa», señaló el editorial del Korea Herald. El armador Samsung Heavy Industries, que es el responsable tanto del remolcador como de la barcaza, declaró que la empresa propietaria del petrolero recibirá un máximo de 326 millones de dólares por lo sucedido.
Los afectados por el desastre ecológico calificaron la marea negra como un «tsunami de petróleo» que ha provocado cuantiosas pérdidas económicas y medioambientales, y contemplan con indignación y ansiedad cómo el combustible tiñe poco a poco la costa, mientras las labores de limpieza avanzan despacio. Tras el accidente, las autoridades tardaron 48 horas en completar el sellado de los tres agujeros que se produjeron en el casco del petrolero a raíz de la colisión, mientras que el petróleo vertido llegó a las costas en las 13 horas siguientes al accidente, mucho antes de lo previsto por el Gobierno.