Aunque Vila de Cruces amenaza su decanato, la (por ahora) roca más antigua de España se exhibe en A Coruña. Tiene 1.156 millones de años y nació cuando Galicia estaba en África
18 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Los continentes se mueven, casi casi, a la velocidad en la que crecen las uñas. Es decir, dos centímetros al año. No es de extrañar que su materia base, la piedra misma, parezca inamovible. En el espacio y también en el tiempo. Pero no lo es. La Casa de las Ciencias de A Coruña lo muestra desde ayer y lo hace partiendo de la que, por el momento, es la roca más antigua de España y la segunda, estudiada, con más edad de toda Europa occidental. A través de la rocha de Ortegal, extraída del monte Purrido, hoy se sabe que, si no Galicia, sí su tierra tiene al menos 1.156 millones de años ?-casi el doble de lo que se suponía hasta ahora- y que antes de estar aquí, mucho antes, estaba donde hoy se dibuja África.
Aunque al microscopio dicen que es verde y azul, a simple vista tiene color gris oscuro y brilla. Parece corriente y hay una franja de diez kilómetros de largo y trescientos metros de ancho cerca de Cedeira donde se la puede ver en su hábitat natural. Pero la joven madrileña Sonia Sánchez Martínez, investigadora de la Universidad Complutense y miembro del equipo de Ricardo Arenas, necesitó años de trabajo examinando «el origen, la edad y la posición en el planeta a lo largo del tiempo» de multitud de rocas oceánicas en las cuatro provincias para dar con ella y datar el hallazgo geológico. Además de descubrir que la historia natural del país es sensiblemente más larga de lo que se pensaba, el equipo ha confirmado que, salvo un lapso de tiempo casi anecdótico a escala geológica, «Galicia siempre ha estado frente al mar», subrayó Arenas. En el límite continental.
A lo largo de la larga vida del planeta uniéndose y disgregándose en continentes, este gabro galaico se formó a cinco kilómetros de profundidad bajo los océanos. Después, las tierras emergieron y se agruparon todas en una sola masa que los expertos llamaron Rodinia. Pasado el tiempo, Rodinia volvió a romperse y, pasado aún más tiempo, de nuevo a unirse en Pannotia. El proceso se repitió y, finalmente, dio lugar al último supercontinente conocido: Pangea. Pues bien, en los tres estuvo el mismo suelo que hoy se pisa en Galicia. Al menos en Ortegal, cabo que surgió del profundo acantilado que se abrió cuando Pangea comenzó a fragmentarse para dar lugar al mapamundi que conocemos ahora. De eso hace 200 millones de años, en pleno comienzo de la era de los dinosaurios.
Todo eso lo contó Arenas y lo resume el módulo que la Casa de las Ciencias dedica desde ayer al primer trozo de Galicia conocido. Cuenta también la muestra cómo se sabe que justamente esa piedra tiene tantos años -contabilizando el uranio desintegrado en plomo-, pero se guarda el próximo hallazgo del equipo, que trabaja con el Laboratorio Xeolóxico de Laxe. No se ha publicado todavía, pero la rocha de Ortegal no está sola: hay otras tan antiguas (o más) en Vila de Cruces.