La mayor parte del genoma humano tiene actividad

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN

SOCIEDAD

Crónica | Hallazgo excepcional

13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?os dogmas de la biología se tambalean a medida que los científicos empiezan a traducir el libro de la vida representado en el genoma. Sólo los genes que codifican proteínas, que suponen poco más del 1,5% del genoma, tienen una función y el resto es basura o, si se prefiere, un conglomerado de enormes secuencias duplicadas y residuos de virus ancestrales sin actividad conocida. Ésta era una de las ideas preconcebidas que se tenían hasta el momento, aunque cada vez son mayores las investigaciones que apuntan a que estos segmentos despreciados del ADN son esenciales en el entramado biológico. Una de las investigaciones más concluyentes en este sentido es la que aparecerá hoy en la revista Nature , en la que el consorcio internacional de científicos que participan en el proyecto Encode (Enciclopedia de elementos de ADN) ha catalogado el 1% de los elementos del genoma humano que tienen una función biológica, lo que en cierto modo significa empezar a descifrar el manual de instrucciones del libro de la vida. La conclusión general es contundente: en el genoma de los seres humanos hay muchas más informaciones almacenadas que lo supuesto hasta ahora. Los libros de biología tendrán que reescribirse. El análisis ha arrojado dos conclusiones «sorprendentes e inesperadas», según explicó Roderic Guigó, director del grupo de Investigación en Informática Biomédica del Instituto Municipal de Investigación Biomédica de Cataluña, que ha liderado al equipo español que ha participado en el proyecto, junto con otros 34 de todo el mundo. Primera sorpresa: la mayor parte del genoma tiene actividad. «Hay una gran parte del ADN que se suponía vacía de contenido o silencioso, que se creía que no tenía actividad, pero que en realidad la tiene. ¿Cuál es su objeto?, todavía no lo sabemos». Uno de los dogmas centrales de la biología establecía que la molécula de ARN tenía como única función la de actuar como mensajera de la información del ADN a la máquina de ensamblado de proteínas de la célula. O lo que es lo mismo, sólo servía para codificar proteínas. Desde ahora se sabe que ésta puede ser incluso su función menos relevante. Interrelación Segunda sorpresa. La idea de que los poco más de veinte mil genes que contiene el genoma humano actúan como compartimentos estancos en los que cada uno de ellos expresa una determinada proteína ha pasado a la historia. El estudio demuestra que los genes también actúan de forma superpuesta, uno con el siguiente, de tal forma que mediante esta interrelación sintetizan proteínas distintas. «Antes creíamos que este fenómeno era excepcional, pero ahora sabemos que puede ser habitual», apunta Guigó. La investigación, que tendrá continuidad al menos otros cuatro años más para analizar la totalidad del genoma, añade mucha mayor complejidad al engranaje biológico, pero también abre la vía para futuros avances en medicina. Gracias al proyecto podrán conocerse cuales son las regiones funcionales del ADN, lo que permitirá saber exactamente dónde buscar las mutaciones genéticas responsables de ciertas enfermedades.