La Xunta homenajea a Chelo, la última guerrillera

La Voz C. P. | SANTIAGO

SOCIEDAD

La guerra la sorprendió con 17 años y su conciencia de izquierdas nació en las manifestaciones de la República. Consuelo Rodríguez López, la última guerrillera gallega que está viva, reside en Francia desde que logró huir en 1949. Ayer, fue recibida por el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, y la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, en la sede del gobierno gallego en San Caetano. Su visita coincidió con el viaje a O Barco para asistir al acto de homenaje al que fue su compañero sentimental en la guerrilla, y que cayó asesinado, Arcadio Ríos, y a uno de sus cuatro hermanos que también fueron víctimas de la misma represión. Consuelo nació en 1919 en Soulecín, parroquia de Santigoso, en O Barco de Valdeorras, en el seno de una familia de nueve hermanos que tenía el mayor capital de la aldea gracias a los recursos que lograra el padre en Cuba. Pero el golpe militar contra la República dio un giro a su vida a causa de la cruel represión desatada contra toda su familia. Por eso se fue al monte y fue la guerrillera Chelo. La tragedia para Chelo y su familia empezó en el 39, cuando uno de los hermanos volvió a casa, a esconderse, tras la caída de Asturias; había sido llamado a filas por los sublevados y se pasó al ejercito republicano. Fueron a buscarlo, hubo tiros y los hermanos huyeron para formar parte de la guerrilla. Los padres, ella y su hermana acabaron en la cárcel. Pero a los padres los golpearon y asesinaron pocos meses después ante medio pueblo. Ella y su hermana se unieron a los del monte. Actuó de enlace de la federación de Guerrillas León-Galicia y pasó varias veces por la cárcel. En el 45, murió su compañero y en el 49, la ayudaron a cruzar la frontera francesa. Allí rehízo su vida y se casó con el también guerrillero asturiano Marino Montes. Chelo recordaba ayer todo aquello. Estaba emocionada y agradecida porque aunque tarde, el reconocimiento había llegado.