Las máquinas expendedoras sólo se pueden encender con un dispositivo electrónico Hosteleros y clientes destacan lo incómodo del nuevo sistema de control de la venta
02 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El 20 de septiembre del año pasado se aprobó una resolución del comisionado para el Mercado de Tabacos que completaba la ley que había entrado en vigor en enero del 2006. En esta norma se obliga a todos los locales públicos donde se dispensa tabaco a tener un control electrónico de encendido de las máquinas a partir del 1 de enero de este año. El objetivo es evitar que los menores de edad puedan comprar cajetillas en los bares. Aunque la norma es de obligado cumplimiento, en Galicia -como en la mayor parte de España- son menos del 50% los bares que disponen de este control de la venta del tabaco, y los que lo tienen muestran un enorme malestar por el tiempo y las molestias que supone. La Consellería de Sanidade es la encargada de controlar si los bares cumplen con esta nueva norma, pero lo hace a través de los mismos inspectores del servicio, una plantilla que tampoco creció con la entrada en vigor de la ley antitabaco hace un año. Desde la consellería no se podía hacer ayer una estimación del número de locales que disponen del nuevo control de la venta de tabaco. Tampoco los hosteleros sabían dar un porcentaje del cumplimiento de la disposición, aunque el presidente de la federación gallega, Juan Silva, cree que «la mayor parte lo está cumpliendo, y los que no, muchos tienen encargado el dispositivo»; otros hosteleros hablan de un escaso 20% de cumplimiento. A falta de datos oficiales, un sondeo realizado por periodistas de La Voz de Galicia ha puesto de relieve que en el mejor de los casos, sólo la mitad de los locales públicos que venden tabaco disponen del preceptivo mando que controla la máquina. En la otra mitad, los fumadores acceden al tabaco de la forma tradicional, sin ningún control por parte del empresario. Los que sí cuentan con el nuevo servicio tampoco están contentos. El presidente del sector va en la misma línea que los particulares al decir que «el mando es un engorro» porque obliga a tener a una persona prácticamente pendiente de la máquina. Los hosteleros recalcan que ellos no ganan dinero con el tabaco: «Ya sea propiedad del bar -señala Juan Silva- o de una empresa que da un porcentaje al empresario, el tabaco no da dinero, y se tiene por dar un servicio al cliente y porque muchos, de paso que van a comprar tabaco, se toman el café». Los hosteleros se quejan de que el mando debe ser aceptado por el fabricante de la máquina, lo que hace que cueste de 150 a 250 euros, y para colmo dudan de que la obligatoriedad sea igual para todos: «Va a ocurrir como con todo lo de esta ley, en unas partes de España se tendrá un control riguroso y en otras se hará la vista gorda». Y Galicia, se temen, estará en el primer grupo.