La morriña de los científicos

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO

SOCIEDAD

Catedráticos y jóvenes investigadores reconocen que una de las causas por las que las universidades gallegas recuperan a sus cerebros es porque éstos quieren volver

28 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Puede decirse que el futuro de la investigación gallega paseaba ayer por la praza del Obradoiro de Santiago. Al menos muchos de sus representantes. La asociación de becarios de la Fundación Pedro Barrié de la Maza celebró una jornada en la que participaron, además de muchos de estos investigadores -entre ellos la gaiteira Cristina Pato-, los portavoces de los científicos Parga Pondal y Ramón y Cajal, los dos programas más prestigiosos para incorporar investigadores a las universidades gallegas. La jornada, La retención del talento en Galicia , que se celebró en el Consello da Cultura Galega, contó con la participación de los catedráticos Ramón Villares, Ángel Carracedo, Domingo Docampo y Fernando González Laxe, que valoraron las dificultades para retener a los buenos investigadores en la comunidad. Después de que los jóvenes investigadores mostrasen su malestar por la falta de financiación, de autonomía para liderar proyectos y por la escasa flexibilidad de los departamentos, el genetista Carracedo apuntó cuál es uno de los principales atractivos del sistema gallego, «nós somos atractivos pola terra, o retorno do talento está garantizado en Galicia polo noso entorno sociocultural». Lo cierto es que Álvaro Gil, presidente de la Asociación de Investigadores Parga Pondal, reconocía también que «a sorte que ten o sistema é que queremos volver. Se fose atractivo de verdade, viría xente de fóra». También apuntó hacia esa dirección el catedrático Carlos Lema, presidente de honor de la asociación de becarios Barrié de la Maza, que animó a los investigaciones a retornar primero a España y luego a Galicia: «Aquí hai moita calidade de vida e podemos facer o mesmo traballo ou mellor». Tanto para Álvaro Gil como para Mariña Arbor, presidenta de la sección gallega de los investigadores Ramón y Cajal, para retener a los científicos en la comunidad son necesarios más grupos de referencia, dinamismo, poder liderar proyectos de investigación y capacidad de contratación. «A nós só se nos ofrece un salario e pouco máis», señala Álvaro Gil. Lo cierto es que el futuro de estos investigadores (50 Ramón y Cajal y unos 170 Parga Pondal) es incierto. Mariña Arbor recordaba que las universidades están buscando la estabilización de los primeros Ramón y Cajal, pero en el caso de los Parga Pondal, Álvaro Gil recuerda que sólo Vigo tiene un programa de estabilización, mientras que las otras dos universidades no han puesto en marcha ningún plan para retener a los científicos que terminan sus contratos en octubre. La situación es más grave si se tiene en cuenta que ya no se trata de un problema económico, ya que la Xunta sí ha creado un plan de financiación. Uno de los principales problemas que encuentran los investigadores para hacerse un hueco en las universidades es la vinculación a la docencia que se exige para crear un puesto de trabajo. El propio catedrático de Medicina Legal, Ángel Carracedo, señaló que fue un error vincular a los Ramón y Cajal y Parga Pondal a la docencia o a los departamentos.