Adiós al termómetro de mercurio

Pilar Vegas REDACCIÓN

SOCIEDAD

La Unión Europea ultima la prohibición del metal por su alta toxicidad En las farmacias gallegas siguen siendo los más vendidos, para médicos y particulares

21 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Como la máquina de escribir, el papel de calco o las centralitas de teléfono, dentro de muy pocos años el termómetro clínico de mercurio, el de toda la vida, será una pieza de anticuario. De hecho, antes de dos meses dejará de venderse en la Unión Europea. El motivo no es porque, como en el caso de otros inventos, se haya encontrado una tecnología mejor para medir la temperatura corporal, sino que la Comisión Europea ha escuchado las protestas por la alta toxicidad del mercurio, algo que lo hace inadecuado para su uso doméstico. Esas entretenidas bolitas metálicas que aparecían cuando se rompía el termómetro son precisamente lo que los responsables de la UE quieren que desaparezca de la venta al público. El contacto con mínimas cantidades de mercurio y especialmente su inhalación son altamente contaminantes para el medio ambiente y en los humanos puede llevar hasta la locura y la muerte. La OMS ya ha advertido en numerosos estudios de los riesgos del mercurio. Este metal, que puede llegar a ser letal, no desaparece en los organismos vivos, sino que se acumula, tanto en los animales y en las plantas como en los humanos, y puede transmitirse entre especies. A dos meses de su prohibición, los termómetros de mercurio son los más vendidos en las farmacias gallegas, como aseguran numerosos boticarios. Además, dicen que ya sea por costumbre o por fiabilidad, también son los preferidos por los médicos. Con el veto a las puertas, los agentes de los fabricantes de otros tipos de termómetros se han lanzado a ofrecer sus productos en las farmacias. El galio parecer ser el candidato a sustituir al aparato que inventó Fahrenheit en 1714 inspirado en el prototipo de Galileo. El de galio tiene la misma estructura que el termómetro de siempre y la ventaja de que el metal del interior no es contaminante, pero, de momento, será más caro.