La imagen de la carretera de Castilla en Betanzos con carros llenos de lúpulo pasó a la historia. En Galicia dejó de cultivarse en 1982, aunque ayer, en el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo se procedió a recuperar la tradición de recolección de esta planta, introducida en 1915 por Leopoldo Hernández, director de la Granja Experimental coruñesa. El fruto de esta partida especial, que dará 190 kilos de lúpulo, se utilizará para dar un sabor más amargo a 120.000 tercios de cervezas. El proceso fue laborioso. Las plantas, que son trepadoras y han alcanzado los seis metros, se plantaron en el 2004 en una parcela de 1.200 metros cuadrados. El primer año no dan flores, por lo que hubo que esperar dos para su recogida, ya que en ellas se encuentran los alfa-ácidos que se utilizan para amargar la cerveza. Tras recoger las plantas, se trasladarán a la localidad leonesa de Villanuevo del Carrizo para separar las flores mediante un proceso mecánico. El conocido antiguamente como oro verde dejó de cultivarse porque requiere muchos cuidados, por los elevados costes y por las restricciones que impone la UE. El director xeral de Investigación, Tecnoloxía e Formación Agroforestal de la Xunta, Gonzalo Flórez, reconoció que es un «cultivo caro» y apuntó que en estos momentos la producción española está centralizada en 600 hectáreas de León. Aseguró que sólo se podría explotar comercialmente si se «fala de calidade diferenciada que poda ser de valor para unha empresa».