¿Aries con influencia de Ceres?

La Voz S. GARRIDO | REDACCIÓN

SOCIEDAD

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El jueves, la Unión Astronómica Internacional decidirá si el sistema solar pasa a tener doce planetas oficiales en lugar de nueve. ¿Qué harán los astrólogos?

19 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l próximo día 24, la Unión Astronómica Internacional decidirá definitivamente si los planetas del sistema solar pasan a ser doce. Si sale adelante la propuesta, a los nueve que todo el mundo conoce se unirán Ceres, hasta ahora magno asteroide; Caronte, que deja de ser luna de Plutón, y Xena, más allá de estos dos cuerpos helados y más grande que ambos. Doce, sí, pero seguro que más en pocos años, dada la nueva definición de planeta. ¿Y qué hará la astrología? ¿Elaborarán los astrólogos cartas astrales -el mapa del cielo tal y como lo vería un recién nacido- con estas nuevas incorporaciones? El debate ya ha comenzado a avivarse, especialmente en foros digitales de divulgación científica o de pensamiento escéptico -como Magonia, por ejemplo- para, una vez más, poner a caer de un asteroide los postulados astrológicos. No es nada nuevo. Hace 30 años, casi doscientos científicos de todo el mundo, entre ellos 19 premios Nobel, emitieron un manifiesto, que se ha divulgado a su vez en las sociedades e institutos de conocimiento de numerosos países, en el que entre otros demoledores argumentos, aseguraban: «Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento pueden de alguna forma determinar nuestro futuro». Los expertos explican que, en la antigüedad, las personas creían en las predicciones y consejos de los astrólogos porque la astrología formaba parte de su visión mágica del mundo. «Veían los objetos celestes como moradas y presagios de los dioses y por tanto íntimamente conectados con los sucesos terrestres». Pero no conocían las distancias que los separan ni su funcionamiento. Hoy, gracias a la ciencia, sí se sabe, y por ello hace ya mucho que los científicos demuestran que las influencias electromagnéticas o gravitacionales que puedan ejercer planetas o estrellas (incluso ya desaparecidas, aunque su luz sea visible) son imperceptibles por el hombre, y mucho menos capaces de marcar sus vidas. La ciencia, además, ha ido descubriendo los cuerpos celestes merced a la investigación y la observación. Los astrólogos ya se llevaron un buen palo cuando Copérnico dijo aquella cosa rara de que los planetas orbitan alrededor del Sol, y no de la Tierra. Astucia contra innovación Sin embargo, los astrólogos, astutos, con el tiempo han ido incorporando los descubrimientos astronómicos a sus cartas. ¿Qué otra cosa podían hacer? Urano fue descubierto a finales del siglo XVIII; Neptuno, a mediados del XIX, y Plutón, hace 76 años. Los astrólogos los añadieron tranquilamente a sus cartas astrales y con ellos las influencias malignas o benefactoras (dicen por ejemplo que Júpiter, el gran gaseoso, es bueno ). Al parecer, y pese a que ya estaban ahí, antes no determinaban las personalidades. ¿Qué pasará ahora? Javier Armentia, astrofísico, divulgador y director del Planetario de Pamplona, decía ayer que «seguro que algunos se van adaptando, porque la astrología trata de sacar pasta como sea». José Ramón Docobo, profesor, director del Observatorio Astronómico de la Universidade de Santiago, coincidía: «Seguro que muchos se adaptan a estas incorporaciones». En cambio, pese a todo, la astrología ejerce, de por sí, una innegable atracción en millones de personas. Es un hecho innegable. La bruja coruñesa Julia de Borja señalaba ayer que, de momento, las cartas astrales seguirán igual, sin los nuevos planetas, si al final se incorporan al listado. «Así ocurrió con Plutón, que tardó unos años desde que se descubrió». Está convencida, no obstante, de que los cambios «los van a aprovechar algunos para ir contra la astrología y generar controversia», conocimiento del que asegura que se trata de un «gran proceso matemático» en el que es necesario estudiar muchas variables. Sea como fuere, cabe preguntarse irónicamente: ¿Influirán los astros, ya bajo el influjo de Virgo, en la decisión de los astrónomos el día 24?