Del pescado, hasta su semen

La Voz M. G. B. | VIVEIRO

SOCIEDAD

PEPA LOSADA

Puerto de Celeiro estudia la comercialización de las vísceras de la merluza de Gran Sol para su uso en restauración y en laboratorios de cosmética.

10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?Podría elaborarse un plato de alta cocina con las bolsas de semen de la merluza del pincho? Podría, podría, por lo menos eso es lo que parece, a tenor del interés que algunos profesionales de la cocina innovadora, entre ellos el gran Ferrán Adriá, han mostrado ante los responsables de Puerto de Celeiro para aprovechar algunas partes, hasta ahora desechables, de la merluza del Gran Sol que captura la flota de este puerto. De hecho, en la búsqueda de nuevas elaboraciones culinarias con sus productos pesqueros ya llevan algún tiempo trabajando con la cocina gallega innovadora del grupo Nove, señala Eduardo Míguez, adjunto a la dirección. Todo ello, en cualquier caso, forma parte de un proyecto mucho más amplio y ambicioso, dentro del programa de I+D+i que desarrolla la plataforma pesquera de Celeiro en colaboración con la Universidad de Santiago y el apoyo de Xunta y FROM. Del pescado, hasta la raspa, decían los abuelos, y no en vano en pueblos andaluces algunos bares le ofrecen a uno raspas fritas de boquerón, y se quedan tan anchos. Celeiro en este caso, piensa que de sus productos pesqueros se pueden aprovechar hasta las vísceras, con un objetivo doble relacionado con la búsqueda de fórmulas comerciales para generar mayor valor añadido y, además, evitar que se tiren al mar miles de kilos de estos residuos orgánicos. Gelatinas y patés para la restauración, y otros productos derivados de la transformación de partes desechables del pescado destinados a la industria cosmética. Las posibilidades pueden ser múltiples, pero como dice Andrés Díaz, director del Centro Tecnológico de la Pesca de Celeiro, «todavía estamos dando los primeros pasos aunque llevamos más de un año trabajando en ello, desarrollando la metodología técnica». Más cuando en realidad, esta línea de investigación que inicialmente se centra en las vísceras de las especies de Gran Sol, forma parte del proyecto mayor que se divide en tres áreas: la energética, denominada Peixe verde, en busca de combustibles más baratos y respetuosos con el medio ambiente; la tecnológica, con la trazabilidad como proyecto estrella, y la de producto, en la que se engloba el aprovechamiento de vísceras. «En el plazo de un año queremos saber cuánto nos va a costar generar, por ejemplo, un kilo de gelatina, y las investigaciones ya apuntan a que nuestra gelatina es mejor que la que hay por ahí; saber cuál es el coste por unidad de producto y comenzar la fase de estudio de mercado», señala Andrés Díaz.