«El estrés también se correlaciona con la conducta violenta»

María Conde PONTEVEDRA

SOCIEDAD

RAMÓN LEIRO

Considerado uno de los valores de mayor proyección de la ciencia en Galicia, Caruncho disertó ayer en Pontevedra sobre las bases neurológicas de la violencia

19 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Caruncho participó ayer en la Semana Galega da Filosofía de Pontevedra, dedicada este año a las violencias. -¿Somos violentos por naturaleza? -Entendamos violencia como la agresión en el ser humano. Todos los animales, todos, tienen cierto comportamiento agresivo. De hecho, la agresión en términos evolutivos es casi esencial a los animales. Y nosotros lo somos. Ahora bien, el hombre es un animal social, que ha alcanzado unas pautas de sociabilidad elevadas debido a la evolución de su corteza cerebral. En el ser humano estas pautas sociales tienen un valor mucho mayor en relación a la violencia que las pautas biológicas. Entonces, ¿comportamiento agresivo? Sí. ¿Violencia? Pues la violencia se debe en buena parte a las pautas sociales, al entorno en el que nos movemos, lo que aprendemos y cómo nos comportamos con ello. Cada uno es hijo de sí mismo y de sus propias experiencias. Ello es lo que lleva a que en términos estadísticos podamos hablar de que ciertas adicciones, por ejemplo, el alcoholismo, provoquen que unas personas sean violentas pero otras no tanto. -¿Asistimos a una generalización de la violencia o sólo a una mayor difusión? -Es cierto que la sociedad occidental es muy estresante. Nos están vendiendo que tenemos que competir para todo, es una sociedad consumista en extremo y ello nos lleva a un grado de infelicidad, nos hace estar más estresados y el estrés se correlaciona también con la conducta violenta. En el último congreso de neurociencias americano, el Dalai Lama animaba a los neurobiólogos a que estudiasen las bases biológicas de la meditación y citaba estudios que referían cómo en términos de expresión y liberación de neurotransmisores las cosas eran distintas en una persona que es capaz de relajarse y meditar respecto a otra. Eso es lo que en la sociedad occidental en que vivimos tiende a no ocurrir. -Es más fácil medicarse. -Hay cierta tendencia a una sobremedicación. Entiendo que es adecuada cuando está prescrita y para corregir ciertos patrones patológicos, pero para las circunstancias de la vida cotidiana debemos ser capaces de buscar una vía de solución. Cada uno tiene que buscar sus vías de meditación y evadirnos del estrés que nos supone la convivencia en esta sociedad.