Modelos urbanos | Planificación y construcción ordenada Equilibrio es la palabra que mejor define a la capital navarra. Una ciudad bien organizada y planificada, que goza de un corazón verde y una periferia ecológica
05 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La vieja capital navarra, provinciana, tradicional, socialmente inacabada, que mantiene en los sanfermines su seña internacional de identidad, ha llegado a convertirse en una ciudad bien organizada y planificada y con una estructura física y económica que mejor que ninguna otra ciudad española de su tamaño representa la idea del equilibrio. Aquí no ha habido grandes proyectos urbanos, porque tal vez no fueran necesarios o porque las dimensiones regionales son demasiado reducidas; aquí no se han construido muchos edificios emblemáticos, pero la mayoría tienen una calidad media elevada; aquí no existe una herencia económica caracterizada por la innovación tecnológica, aunque en nuestros días Navarra ocupa el primer lugar entre las regiones españolas en inversiones de I+D+i, y la economía urbana se caracteriza por la elevada productividad ; aquí no hay nada que resalte a no ser la calidad de sus servicios , como la oferta universitaria, la sanitaria y más recientemente la investigación biomédica ligada a la Universidad de Navarra (el CIMA). Tampoco Pamplona tiene un patrimonio histórico excesivamente valioso, aunque el que posee está bien conservado, y los pequeños pueblos periféricos han aportado a los nuevos desarrollos residenciales una centralidad nueva a partir de la valorización de un valioso patrimonio local. Tampoco en Pamplona, ni en su periferia, las urbanizaciones difieren mucho de las de otros lugares, pero la densidad es más baja, los espacios abiertos más extensos, y la construcción y valoración ecológica es relevante (energía solar, nuevos materiales). Espacios verdes Rodeada Pamplona de espacios de elevado valor natural o paisajístico, no se olvide que es una ciudad pirenaica. Su extraordinario sistema de espacios verdes presenta la originalidad de situar a uno de ellos (la Ciudadela) como corazón de la ciudad y del área metropolitana. Una ciudad, en fin, sin nada sobresaliente en exceso, pero con un equilibrio de calidad, una ciudad que tiene un corazón verde y una periferia ecológica. Equilibrio Últimamente, el planeamiento municipal ha contribuido a acrecentar ese equilibrio urbano mediante una amplia operación de regeneración y renovación del frente fluvial que, sin ser original ni innovador, ha permitido corregir las áreas obreras de la anterior industrialización y los espacios fabriles vacantes en nuevos espacios residenciales de calidad, a la vez que esculpía un paseo fluvial metropolitano con pluralidad de paisajes y de oportunidades para el ciudadano. Pero sobre todo una cosa quisiera destacar: Pamplona se ha ido construyendo no a trozos como otras ciudades, sino de una manera ordenada , buscando siempre el acabado urbano de lo iniciado antes de poner en marcha nuevos proyectos constructivos. Tal vez sea por eso, porque ha sido una ciudad planificada y construida ordenadamente, que ha buscado en las vanguardias urbanísticas y arquitectónicas diseños de calidad, no en balde allí está una de la mejores escuelas de arquitectos de España. Una ciudad que ha sabido anticiparse en la rehabilitación y la renovación urbana, conservando y protegiendo los grandes espacios verdes que la geografía y la historia militar le aportaron. Un sistema productivo local que se ha ido adaptando discretamente a innovadoras experiencias de gestión empresarial. Tal vez sea por todo esto por lo que esta área metropolitana de tamaño medio, con apenas 300.000 habitantes, en una región que apenas supera el medio millón, se haya convertido en el prototipo de equilibrio urbano en el conjunto de las ciudades españolas. Al menos es así como yo la veo; pero también miro para ella para darme cuenta de que no siempre son necesarios proyectos de gran envergadura para hacer de una ciudad un espacio físico, ambiental, social y laboral de calidad, un espacio para ser vivido moderadamente. Urbe de servicios La Pamplona tradicional, cerrada, clerical y ultraconservadora de ayer se ha convertido en una ciudad de servicios avanzados, con bellos campus universitarios, un tejido empresarial innovador y con una población altamente cualificada que probablemente constituya el principal activo del que goza la ciudad. Por eso, a pesar de la aparente modestia, a la capital navarra podemos situarla entre las ciudades de vanguardia, porque su presente y su futuro se basa en el valor del conocimiento. De ahí que aunque ciertos sectores industriales no dejen de estar aquejados de incertidumbre, como el automovilístico, la valorización de los recursos humanos (hay dos universidades) es la mejor inversión posible.