27 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

ES EN estas fechas de ¿paz y sosiego? cuando más se le complica a uno la existencia. Las Navidades son una carrera de fondo. Hay que tener una estrategia para llegar al final sin quedarse alelado. Cualquier ser humano está al tanto, a estas alturas de la película, de los trucos básicos para no acabar con el sistema nervioso bailando la jota. Pero, aun así, viene bien recordar un par de tretas. Una baza fundamental hay que jugársela en las paparotas familiares. Prohibido lanzarse. El mundo no se acaba. Vas a seguir comiendo el resto del año. Si te envalentonas, acabas sin estómago. Y lo sabes. Así que no vayas de chulo. Prueba un poco (pero poco) de todo y soluciona con un «está riquísimo». Sin florituras. ¿Y los regalos? Está claro que ya no son sólo los Reyes Magos. Papá Noel tampoco va a perdonar a tu cartera. Divide y vencerás. Y recuerda que cualquier buen superviviente navideño lo comprará todo (todo) en sólo un día. Ir más veces de tiendas, dar vueltas y vueltas en un centro comercial o dejarte los ojos en Internet sólo te llevará a la histeria. ¿Dudas con alguien? Tira de un clásico: la colonia. Nadie va a poner mala cara ante una colonia. El empate está asegurado. ¿Y lo que te regalan a ti? Da igual lo que sea. Sólo importa tu reacción. De eso depende tu vida. Te gusta todo. Siempre. Calcetines y calzoncillos incluidos. No te juegues el tipo con valoraciones. No crispes. Paz, que es Navidad.