Entrevista | Carlos Martínez Alonso Un año después de asumir la presidencia del CSIC, este químico leonés mantiene intacta la ilusión por su proyecto de impulsar y modernizar la investigación en España
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Después de una larga trayectoria científica y de acumular premios y publicaciones, Carlos Martínez Alonso (León, 1950) asumió en mayo del 2004 la presidencia del CSIC con el objetivo de modernizar sus estructuras y de contribuir al salto de calidad investigador anunciado por Zapatero al asumir la presidencia del Gobierno. Una buena noticia también para Galicia, como indica la anunciada creación del Centro de Ciencias y Tecnologías de la Vida en Santiago, en colaboración con la Universidad compostelana. -Seguimos avanzando con el Centro de Ciencias y Tecnologías de la Vida, un instituto de vanguardia en materias como la medicina genética o la farmacogenómica, que esperamos que esté funcionando en 2010. Pero además de eso, potenciaremos los centros ya existentes, como el Padre Sarmiento y mantenemos nuestro compromiso de crear en Vigo el Instituto de Tecnologías Marinas, aunque pretendemos darle una vuelta al proyecto inicial para buscar más complicidad con la Universidad de Vigo. Entendemos que Galicia debe ser un referente en la investigación marina, aunque también se trabaja en otras áreas para que la inversión revierta en la comunidad. -Uno de sus objetivos desde que asumió su cargo es descentralizar la investigación en España. -Absolutamente, El CSIC no es ni debe ser centralista, lo que debemos hacer es identificar las energías positivas y canalizarlas para crear valor añadido allí donde se encuentren. -¿Mantiene su idea de flexibilizar la contratación de los investigadores? -La ciencia no tiene fronteras, y la flexibilización es una necesidad para ser competitivos a nivel internacional. Necesitamos contar con los mejores investigadores, sean de donde sean, y el marco jurídico actual no permite contratar científicos que no sean españoles, incluso aunque sean comunitarios, y eso hay que cambiarlo. Y esto vale también para otras cuestiones, como la contratación de proyectos, áreas en las que el CSIC está anclado en el pasado y requiere transformaciones para tener en el 2006 una nueva estructura. -¿Todo esto forma parte del plan estratégico del organismo? -Todo eso y más cosas. Estamos también inmersos en un plan de calidad, en el que están implicados todos nuestros científicos, que son más de 5.000. Ellos elaboran los planes de cada centro, que luego serán puestos en común y evaluados por expertos internacionales para determinar las fortalezas y las debilidades de nuestro sistema de investigación. -Volviendo al principio, ¿el centro que crearán el CSIC y la Universidad de Santiago podría investigar sobre células madre? -Desde luego. Yo defiendo este tipo de investigaciones, y la ley las autoriza siempre que se realicen con rigor. Hay que reconocer que esta línea de investigación ofrece posibilidades muy interesantes para desarrollar el conocimiento y que en un futuro pueden ser útiles para la medicina regenerativa y para reconstruir tejidos afectados. Pero también debe saberse que queda mucho por avanzar. Pero ahora lo importante es generar conocimiento y apoyar la investigación. -¿La anunciada reforma de las titulaciones universitarias puede afectar al CSIC en la medida en que afecta a la investigación? -Nosotros no participamos de forma directa en el sistema educativo, excepto en cursos de posgrado y doctorados, por lo que no es un tema de nuestra competencia. Pero, de todos modos, tengo que decir que muchas de las informaciones que han salido son precipitadas, porque hasta donde yo sé no existe la intención de suprimir muchas de las titulaciones de las que se habla. No hay razón para el pesimismo, ni para la preocupación, sino más bien para la aprovechar esta oportunidad de integrarse en el espacio europeo de educación superior.