Galicia impulsará el primer plan español de corazón artificial

La Voz LA VOZ | A CORUÑA

SOCIEDAD

CÉSAR QUIAN

Los cirujanos cardíacos ven en el implante mecánico una alternativa a la escasez de órganos La técnica se aplicará en el Juan Canalejo como puente a la espera de trasplante y también definitiva

13 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La propuesta del equipo de Cirugía Cardíaca del Juan Canalejo de A Coruña encontró ayer eco en la gerencia del hospital coruñés, que mostró su apoyo a la puesta en marcha de un programa de corazón artificial durante la inauguración de la cuarta teleconferencia internacional, que reúne en Palexco a trescientos cirujanos de 28 países. El impulso de un programa estable de implantes mecánicos convertiría a Galicia en la primera comunidad de España en la aplicación estandarizada de esta tecnología en la sanidad pública. Hasta el momento, sólo se han llevado a cabo casos aislados con distintos sistemas, pero no existe un protocolo para su aplicación regular y continuada en el tiempo. Alberto Juffé, jefe del servicio de Cirugía Cardíaca del Juan Canalejo, insistió en que la apuesta por los implantes artificiales pretende dar respuesta a la escasez de órganos para el trasplante. Anualmente, en España se donan 300 corazones, insuficientes para atender las crecientes necesidades. A ello se suma, explicó el experto, que «la mortalidad en lista de espera está aumentando porque los donantes cada vez son más mayores, se pueden utilizar sus riñones y sus hígados, pero no sus corazones». Lista de espera Los datos actuales reflejan precisamente que los fallecimientos a la espera de un corazón han pasado de estar entre un 5 y un 7% a un 10-15%, a los que cabe sumar «aquellos enfermos que se excluyen de la lista porque su estado general es muy malo y no soportarían un trasplante, otro 10%», indicó. Para ambos grupos de enfermos, el corazón artificial se presenta como una alternativa puente, es decir, válida en tanto no aparece el esperado órgano. La tecnología permite mantenerlos con vida hasta un año. Pero además, el hospital Juan Canalejo plantea la aplicación de los implantes mecánicos de forma definitiva, es decir, para enfermos a los que no se puiede trasplantar uno humano. Por eso, el programa se establece en dos etapas y con dos sistemas distintos en función de las necesidades. El argumento clave es que «son pacientes sin alternativas, en un estudio americano se demostró que sin el corazón artificial sólo el 6% estaban vivos a los tres años», subrayó Juffé. Si se cumplen las expectativas, el equipo coruñés se rodará seis meses para poner el Thoratec, un corazón-puente al trasplante con baterías exteriores. Después, aplicará el Heartmate, tecnología definitiva que permite incluso implantar fuentes de alimentación en el interior del organismo del paciente.