Por España

SOCIEDAD

ENTRE TINIEBLAS

08 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

COINCIDIRÁN conmigo en que pocas cosas hay más agradables que gozar del amor y, por supuesto, del sexo. Sólo por eso ya valdría la pena dedicar buena parte de nuestro tiempo y de nuestros esfuerzos a tan grata tarea. Pero ya saben el cuento de la manzana y la serpiente: «Te ganarás el pan con el sudor de tu frente». Y gastamos tanto sudor para eso, que a veces se nos olvida gastarlo para lo otro. Así que debe ser maravilloso conjugar los dos intereses; es decir sudar por España, pero debajo de las sábanas; o en cualquier otro sitio; lanzar una mirada picante a modo de invitación en medio de una recepción al más alto nivel y pensar sin ningún atisbo de autocensura: «Lo hago por España»; autoexigirse un esfuerzo suplementario para seguir disfrutando de esa obligación patria mientras toda una nación espera expectante el éxito... ¿Se puede tener una misión mejor? Y, por si fuera poco, el embarazo fue ayer una noticia celebrada en toda España, uno de esos acontecimientos que vertebran la nación. Los nacionalistas españoles porque el heredero/a del heredero garantiza la continuidad de la monarquía. Y los otros nacionalistas, porque sus empujones hacia la apertura del melón constitucional han encontrado, de pronto, la llave de oro. Pensarán que no todo es perfecto y que, conseguido el heredero, a don Felipe se le acabó el chollo. Recuerden otra frase: «Un mínimo de dos y un máximo de cinco».