Somos todos

SOCIEDAD

HA LLEGADO. Ya está aquí. Una nueva y terrible campaña de la renta. Toca volver a pelearse con los formularios de Hacienda. Digan lo que digan, son complicados. Ni el programa Padre ni la madre ni na . Lo normal es hacerse un poco de lío. Parece que hasta lo hacen aposta, leñe. Otra opción es pedir hora y que sea la propia Agencia Tributaria la que te haga la declaración, pero al menos a mí me da la sensación de que es como meterse en la boca del lobo. Lo último es que te manden un borrador a casa y, si lo aceptas, voilá , te evitas todo el jaleo. Fácil, ¿no? Pues sí, siempre y cuando uno se fíe de Hacienda, lo que es sin duda un acto de fe. Yo soy uno de esos españolitos obsequiados con el famoso borrador. Les cuento. Su propuesta de declaración era que servidor pagara al fisco 36 euros más de la ya cuantiosa tajada que mes a mes me han ido sacando. Me entregué una tarde entera a la aritmética para comprobar si aquellos datos eran correctos. ¡Oh!, sorpresa. Una vez hechos mis números concluí que me deben pagar 344 euros. Y todo porque se olvidaron de que menda es padre y eso desgrava. ¿Se olvidaron? Ellos que todo lo ven, ellos que todo lo saben, ellos que hasta saben la referencia catastral de mi piso. Ellos no tienen constancia de mi retoño. Sospechoso. Así que cuando oiga usted eso de que Hacienda somos todos no haga ni caso. Hacienda son ellos y sus circunstancias. Si pueden, le timarán y pobre de usted si se equivoca en la declaración. Se arma la marimorena.