Cada vez más purpurados apoyarían la opción de un Pontífice latinoamericano.
11 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las evidentes singularidades del pontificado de Juan Pablo II y la personalidad misma de Karol Wojtyla condicionarán a los electores del próximo Papa que podrían decantarse por un aspirante de perfil opuesto al fallecido, a la vista de lo «inimitable» de su labor. Esta circunstancia podría allanar el camino de los candidatos sudamericanos que se beneficiarían de un «cambio de registro» por el que en Roma apuestan avezados vaticanistas como Orazio Petrosillo, de Il Messaggero. Los cardenales empezarán en las próximas horas a definir la identidad del nuevo pastor de la Iglesia, un momento cargado de tensiones que en esta ocasión se vivirá de una forma diferente gracias al voto de silencio que se han autoimpuesto los purpurados por vez primera en la historia. «No hay favoritos claros ni alianzas bien definidas», declaró ayer Karl Lehman, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, a un diario germano. «Mediante contactos y discusiones llegaremos a un consenso», añadió este heterodoxo cardenal, partidario de la reinterpretación del celibato y de la rigidez con la que la Iglesia se opone al divorcio. Otro cardenal, el vicario de Roma Camilo Ruini, pidió ayer a los fieles que no tengan tanta impaciencia por conocer el nombre del nuevo Pontífice. Con todo, la sombra de Karol Wojtyla y la inesperada reacción de millones de fieles tras su muerte pesará, en un sentido o en el contrario, en la decisión de los electores. «No había visto una cosa similar en mi vida ?reconoció ayer el cardenal Jean Louis Tauran, hasta el 2003 ministro de Exteriores del Vaticano, en referencia a la apabullante manifestación de duelo?; hemos acompañado a un gran Papa y tenemos una gran herencia que recoger». Los cardenales de cada continente están presentando los problemas que la Iglesia tiene en cada región del mundo. Los primeros que han hablado han sido los latinoamericanos. Según los expertos, cada vez serían más los partidarios del «cambio» que significaría un Papa hispano o brasileño, que dirigiría las miradas hacia la región del mundo en la que la Iglesia se juega su futuro. Cardenales «peones» En este tiempo de análisis en el que viven los cardenales están jugando un papel importante los denominados peones, aquellos que no tienen posibilidad alguna de resultar elegidos, pero cuyos apoyos procuran las diferentes corrientes del colegio. Al menos tres españoles, según un vaticanista, estarían en este grupo. Existe una cierta coincidencia en reconocer que el próximo Papa tendrá al menos dos misiones por delante: profundizar en el diálogo interreligioso, iniciado por Juan Pablo II, e intervenir en la crisis de Oriente Medio.