VIDAS EJEMPLARES
15 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LA vida de crápula se ha alargado. Sobrepasados los venerables 40, puedes seguir internándote sin problemas en el agujero negro de la noche. Entras en los antros con tu peinado a lo «el doctor Svenson puede ayudarte», tus honorables flotadores y tu look señor amuermado , y cuelas sin problema. Ningún chaval se espanta cuando invade el garito un alien pertrechado en la planta de caballeros del Corte Inglés, que pide pacharán con hielo, fuma purito Reig, y mueve rítmicamente la calvita sólo cuando suena Chica de ayer , momento en el que indefectiblemente exclama: «¡La de los 80 sí que era música!». Mientras, en el bando de los enanos, cada vez se pasa más rápido del pañal al Bershka. Unos amigos se quedaron payá cuando su nena de 6 años les exigió una braga tanga... «y un pantalón bajo, pa que se vea». Otros cuentan que agasajaron a su pequeñuelo con el entrañable disco de Los Lunnis, pero el infante lo repelió a berridos: «¡Puaag!, ¡quería a Eminem!». Niños y abuelos salen de noche juntos. Lolita coincide en los bares con papi, recién divorciado y a la caidita. El sábado, en lugar de recogerse y embrutecerse con Salsa Rosa , tal y como establece la biología, el patriarca se dedica a copear y tirarle los tejos a todo lo que se mueve, para sonrojo de hijos y nietos, y horror de las jabatas bonancibles. Lolita, de 13 años, llega feliz al botellón con su bolsita del Opencor atiborrada de Dyc. Pero su banco favorito ya está ocupado: papá y sus amigotes del fútbol siguen rejuveneciendo... xto