El cometa de Belén

Marcos Pérez Maldonado A CORUÑA

SOCIEDAD

06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante siglos, astrónomos y teólogos han tratado de descifrar la naturaleza del misterioso astro que, según se asegura en el Evangelio de San Mateo, guió a los Magos de Oriente hasta el lugar exacto del nacimiento de Jesucristo. En el siglo XIV, Giotto pintó la estrella de Belén reproduciendo la inconfundible cola que caracteriza a los cometas, astros que aparecen de forma inesperada, permanecen visibles durante varios meses en la bóveda estelar y desaparecen posteriormente sin dejar rastro alguno. Sin embargo, es poco probable que los cronistas bíblicos pensaran en un cometa como señal divina, ya que en aquella época estos objetos se consideraban portadores de malas noticias, cuando no causantes de catástrofes y desgracias. Registro Además, los astrónomos chinos dejaron un registro muy detallado de los cometas visibles al comienzo de nuestra era (entre ellos el famoso cometa Halley), pero ninguno de ellos coincide con las fechas en las que los historiadores sitúan el nacimiento de Cristo. En cualquier caso, la casualidad ha querido que estos días alcance su mayor brillo el cometa Machholz, una bola de hielo de pocos kilómetros de diámetro que lejos de las luces de las ciudades aparece como un punto algodonoso entre las estrellas de la constelación de Taurus, muy cerca del famoso cúmulo de las Pléyades. Marcos Pérez Maldonado es director técnico del Planetario de la Casa de las Ciencias de A Coruña.