El día que Lula dijo no

La Voz

SOCIEDAD

DARREN STAPLES | REUTERS

Hechos y figuras

06 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Hoy era un día para hablar de bodas. Ya saben ustedes aquello de sábado, sabadete, vestido nuevo y bodorrio. Pero por circunstancias que luego les iré aclarando nos trasladaremos primero al caluroso Brasil. El viaje está justificado únicamente para contemplar con una sonrisa este impagable gesto de Lula da Silva, el presidente de ese gran país al que ya hemos visto en actitudes francamente simpáticas. Sin embargo ayer tuvo que decir no. Lula acudió de visita a los locales de la escuela de samba de Portela, en Río de Janeiro. Y allí se vio en la tesitura de responder a la invitación de la reina de la escuela: Valeria Valenca que, como ven, no debe estar muy acostumbrada a que le digan que no a semejantes proposiciones. Pero Lula, ante la presencia de los fotógrafos prefirió declinar la invitación. Ya sé que habrá más de un lector poniendo en solfa la elección del presidente brasileño y murmurando «yo hubiera dicho que sí». Pero, un presidente es un presidente. Y ahora deberíamos mantenernos en el hemisferio Sur, en Santo Domingo concretamente, para hablar de la boda de Luis Alfonso de Borbón con Margarita Vargas , heredera multimillo naria como ustedes ya saben. Pero la diferencia horaria es implacable y, mientras Luis Alfonso se casaba y disfrutaba de una estupenda fiesta con su esposa escuchando a David Bisbal , invitado a la celebración, yo ya estaba durmiendo o haciendo algo más interesante. En cualquier caso, no duden que les contaré todos los detalles mañana. Para que no se queden sin boda (insisto en que un domingo es un día de resaca de bodorrio), les contaré algo de otro enlace muy fino, aunque en la vieja Europa. Ayer se casaron Tamara Grosvenor , hija del duque de Westminster y Eduardo van Cutsem. Seguro que a muchos de ustedes el nombre de los recién casados no les dice nada. Pero a los británicos sí. Entre otras cosas porque se trata de dos de las familias más ricas y de abolengo de toda Inglaterra. Tanto que, entre los invitados estaba casi toda la familia real inglesa, con la reina Isabel incluida. Y cuando digo casi toda quiero subrayar la ausencia del príncipe de Gales. Carlos prefirió visitar a los familiares de los soldados desplegados en Irak en tanto que su novia Camilla declinó la invitación alegando que Carlos no iba a asistir. El problema de fondo, como ya les conté esta semana, está en que los contrayentes tuvieron un ataque de protocolo y, al invitar al príncipe y a su novia, les asignaron asientos separados. Y eso, a Carlos, no le gustó ni un pelo. Tanto es así que se buscó un acto para hacer mutis por el foro y, de paso mandar un mensaje a navegantes: «No sin mi novia», por muy importantes y terratenientes que sean los anfitriones. Otra prueba de amor. Y ya me voy, pero no sin antes recordarles que a veces es importante conocer el lenguaje de la calle, para que no les pase lo que a las autoridades de Nueva York, que acaban de descubrir que la expresión «Estimula tu cerebro» («get brain», en inglés), es sinónimo de sexo oral. Y, como no lo sabían, autorizaron una campaña publicitaria en los autobuses de la ciudad patrocinada por una marca de ropa en la que se veía a una chica ligera de ropa arrodillada frente a una pila de libros bajo la leyenda: «Lee libros. Estimula tu cerebro». Los responsables de autorizar la campaña, pensaron que se trataba de fomentar la lectura, pero días después se dieron cuenta del doble sentido. Ahora han retirado los anuncios, aunque un poco tarde.