La ciudad 10 de Norman Foster

Paloma Abejón MADRID

SOCIEDAD

BENITO ORDÓÑEZ

El arquitecto londinense participa estos días en Madrid en unas jornadas internacionales organizadas por la Fundación Barreiros y Mapfre

26 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La ciudad ideal del futuro no tiene casas bajas y ocupa una gran extensión. Es un núcleo de edificios altos y con gran densidad de población, según el prestigioso arquitecto Norman Foster. No está totalmente peatonalizada. Bajo el suelo es una ciudad generosa en aparcamientos y con una oferta de servicios importante, con zona de entrega de paquetes y reparto de alimentación, pero en la superficie se mantiene el tráfico. Eso sí, tiene un transporte público excelente, con tranvías y vehículos eléctricos que contaminan poco, y está muy bien comunicada con su entorno y con otras ciudades. Así es el sueño de Norman Foster, una ciudad con edificios ecológicos que consumen poca energía y en la que los espacios verdes son importantes. Ayer, en la tercera conferencia internacional Automoción y Urbanismo. Europa: la ciudad ideal , organizada por la Fundación Barreiros y el Sistema Mapfre, Foster explicó sus teorías, aunque aclaró que esa sería su ciudad de sueño y no tiene por qué coincidir con la realidad. Sin suburbios El diseñador de edificios tan conocidos como el Banco de Hong Kong, la Century Tower de Tokio o el Commerzbank de Frankfurt, tiene claro que una ciudad extendida genera suburbios y asegura, además, que la contaminación que provocan todos sus habitantes intentando llegar cada día al trabajo en coche es mucho mayor que la que se da en ciudades concentradas en núcleos pequeños. Foster apuesta por reinventar el coche. Su idea sería una iniciativa política que supusiera, por ejemplo, que cualquier ciudadano que ahora tiene que dejar su coche en un párking veinte minutos si quiere tomar un café en el centro de la ciudad se encontrara con que la Administración le facilitara, si tuviera un coche eléctrico de alta tecnología, que mientras tome ese café pueda recargarlo gratis en el párking en vez de tener pagar como ahora. La peatonalización El arquitecto británico reconoce que los intentos de peatonalizar totalmente ciudades no han sido exitosos y ve en el equilibrio entre los medios de transporte privados y las zonas de paseo la única solución. La apuesta más decidida de Norman Foster es el renacimiento del transporte público, sobre todo, el poco contaminante tranvía.