Elogio inguinal

SOCIEDAD

PARA mí, la novedad de este verano está relacionada con dos líneas aparentemente condenadas a converger. Es decir, yo sé que convergen, pero nunca veo esa culminación, lo cual es bastante lógico. Ya, no entienden nada. Pero estoy seguro que también las han visto. A ver si me explico. Parten a unos cuantos centímetros al sur del ombligo y trazan unas diagonales que se interrumpen al gusto del propietario o, como suele ser más común, la propietaria. El asunto es precisamente que este verano, las diagonales son visibles hasta coordenadas cada vez más cercanas al punto de encuentro, con recorridos de vértigo incompatibles con la ropa interior o con una depilación descuidada. Tanto y tan cuidado trabajo merece una felicitación, que, desde luego, no es necesario explicitar en este artículo. Estoy convencido de que l@s artistas ya son conscientes de su éxito. Lo constatan en cada mirada que provocan, a mayor recorrido inguinal, mayor asombro.