Emigrantes que han hecho fortuna en México honran a Nuestra Señora de As Ermitas
05 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?uánto hay que subir para alcanzar el Ceo. Abajo queda el paraíso urbanístico: mansiones y chalés de lujo adornados con banderas gallegas, españolas, mexicanas y brasileñas. No son, aunque lo parecen, edificios oficiales, sino residencias estivales de los que emigraron de A Lama, municipio de la Pontevedra interior, e hicieron fortuna allende el charco. Cada año peregrinan a la terra nai para rendir tributo a la muy milagreira Nuestra Señora das Ermitas y arroparla con un manto de papel moneda. Arriba, en el Monte Ceo, en el pueblo de Antas, la Virgen está en capilla, a la espera de los Tío Gilito de la diáspora, fortunas sudadas en México, sobre todo, y en Brasil. Hay montada una romería de tronío, con atracciones, Todo a cien ambulantes y bares portátiles. El palco, escala Rolling Stones, lo donó un vecino al que le fue lindo en México. Son las doce de la mañana y ya hay devotos devorando churrasco y pulpo. Así es Galicia, pinche, y esto son sólo los pinchos, que después se comerá. Las cuentas, claras Esta buena gente sabe lo que cuesta ganar un peso, así que no tiene pudor en detallar al céntimo las cuentas del jolgorrio . De una de las puertas de la capilla cuelga la relación de donantes mexicanos. Jesús Costal lidera la tabla con una aportación para la fiesta de 5.000 pesos (362 euros). Colchones Ideal se hace publicidad: ha aportado 2.000 pesos. Y así hasta sumar 9.000 euros. Los brasileños sólo han puesto 725 euros, desvela José Antonio Cuenca, presidente de la comisión organizadora. «Su moneda está muy devaluada», los disculpa una camarera. «Ayer cobré un euro a uno por un café y me dijo que allá, por ese precio, se toma siete». Los lugareños han donado 12.000. Este señor que reza a las puertas de la capilla tiene aspecto de triunfador. Su vestir recuerda al de un indiano. En uno de sus dedos reluce un sello de oro revestido por tres diamantes. Una gruesa pulsera de ese metal reproduce sus iniciales: «MAL». «Me gusta vestir bien, pero no sé si es elegante o no», duda Manuel Álvarez López, natural de la parroquia de Seixido (A Lama). Este año cumplirá sus bodas de oro como emigrante. Partió con 16 años a México D. F. para trabajar en el hotel de un tío y ahora posee dos, el Pensilvania y el Ibiza . Le preguntas cuál es el secreto de su éxito y recurre al acervo popular: «En la tierra de los lobos, hay que aullar igual que todos». «Vamos, que yo fui a hacer un peso, no a culturizar», zanja. Vive, qué contraste con este paraje bucólico, en una ciudad de más de 25 millones de habitantes que tiene una calle de 60 kilómetros de largo. «Aquí vengo a ver a la Virgen y a quitarme el bullicio de la cabeza». La casa de Dios tiene un toque Christo: han cubierto la parte superior de la fachada con una enorme bandera española. Es jueves y, sin ánimo de ofender, algo recuerda el ambiente al de Los jueves, milagro , que se rodó en los años 50, cuando «MAL» emigró. Gracias a Deus ha escampado y la Virgen podrá salir en procesión seguida por centenares de romeros. No habrá puxa para decidir quién empuja el carro donde viaja Nuestra Señora de las Ermitas, todo un privilegio. Esta tradición fue abolida porque el personal se calentaba durante la subasta, y, como el pique era entre eran millonarios, se alcanzaban precios indecorosos. «Hace quince años llegaron a pagar 150.000 pesetas por llevarla», recuerda Cuenca. Hoy se adjudica, sin puxa , por 300 euros. Tras la procesión, rancho. El bolsillo determina el comedor. El populacho se apila en las mesas de madera del bar. Los más pudientes comen de catering bajo una carpa privada o en las mesas de cantería que ellos mismos han pagado. Algunas tienen esculpidas las iniciales de sus dueños. «Ésta es la de la familia Vázquez Raña, los millonarios de Avión», señala un vecino. Hoy no han venido a rezarle a la Virgen de la Diáspora .