El puertorriqueño, tan torero como siempre, realizó una exhibición atlética en el Coliseo ante un público formado en su mayoría por mujeres entregadas a su son
21 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Chayanne se declara torero «sólo en una canción», la tantas veces coreada en bodas, verbenas y sesiones vermú, pero es porque el tiarrón desconoce que tiene una capacidad para convocar a mozas que en España únicamente le conocíamos a Jesulín. Sólo para mujeres actuó el de Ubrique en aquella heterodoxa corrida en la que bragas y sujetadores se secaron en el albero. Ayer, en un Coliseo que ya empieza a mutarse en ruedo, pues tiene la barrera roja colocada en torno al redondel, el artista puertorriqueño cantó y bailó (sobre todo esto último) para más de 8.500 mujeres (Marlene Morreau fue una de ellas) y un puñado de hombres. Chayanne nunca se ha atrevido a tomar la muleta, pero Jesulín sí osó agarrar un micrófono y registrar su voz en un estudio de grabación. Fue para musitar aquello de «toa, toa, toa, te necesito, toa, como antes...». Tan lamentable era la canción, y con tan poco salero la cantaba el maestro que, durante un tiempo, a los del 7 de Las Ventas les entraba la vena consejera cuando lo veían perfilarse para ejecutar la suerte suprema: «No lo mates, Jesús cántale, que cae más rápido». Esta larga anécdota viene a cuento porque Chayanne las mata cantando. Suspiros de Puerto Rico causa el mozo. Tour Sincero se llama el chou que lo ha traído de vuelta a la misma ciudad en la que estrenó su gira española hace dos años. Le fue bien y el muy supersticioso ha vuelto. El espectáculo hace honor a su título: sinceramente, no esperábamos otra cosa de Chayanne, el hombre-batidora. Qué menos que un despliegue físico portentoso, de esos que vemos de cuatro en cuatro años en los Juegos Olímpicos, modalidad gimnasia. Medalla de oro en suelo. Plata en salto. Oro en barra de equilibrio. Un acaparador este puertorriquiño . Porque además de guapo y cachas, es majete. No tiene caprichos de divo, ni uno. Y qué cosas bonitas les dice. Lo dio todo de inicio, y la organización anunciaba que mantendría el ritmo durante hora y media. Y eso que el hombre llegó machacado a A Coruña. Se saltó su sesión de gimnasia habitual, un tute físico en el que invierte ocho horas diarias. Las necesita: vive más de su cuerpo que de su voz. Ni siquiera se subió a jugar al golf, y eso que estaba en sus planes hacerlo a primera hora de la mañana de ayer. Los palos se los ha traído a España, así que no se descarta que hoy ejercite el swing. El cansancio modificó también sus planes para la noche del martes. Tras la prueba de sonido (a la que llegó con un cuarto de hora de adelanto), y en la que cantó y bailó durante una hora, quedó exhausto, por lo que no acudió al restaurante previsto a comer marisco. Tiempo tendrá para hacerlo, pues aún estará unos días por estas tierras. mañana canta en Ferrol y el sábado en Cambados. Las primeras espectadoras Menos lujoso fue el menú que consumieron ayer Alicia y Amaranta, de 18 años, y Susana y Laura, de 22. La primera, de Noia. Las otras tres, de Mazaricos. Tomaron un coche desde aquellas tierras y a las siete de la mañana llegaron a las puertas del Coliseo. «Queremos ser las primeras espectadoras de la gira», explicó Amaranta, que lucía una camiseta del club de fans en Internet de Chayanne. Con bocatas, agua y tabaco resistieron hasta la apertura de puertas. No hacía falta madrugar tanto. La abuela María Luisa, de 57 años, llegó a las tres y media de la tarde con su hija Nely y sus nietos Cristian y Erik y pilló primera fila.