Estaban convocados los vecinos de Vilagarcía a dar ejemplo en el concurso de besos que habían organizado los comerciantes de la villa, pero hubo más expectación que participantes. Será porque la mayoría prefiere celebrar San Valentín en la intimidad que hacer exhibicionismo con su talento para besar. El caso es que únicamente tres parejas se atrevieron a subir al estrado y mostrar su capacidad. Ante tan escasa competencia, venció la pareja formada por Vanessa y Félix que, como se puede apreciar en la fotografía, se besaron poco pero bien. La pareja que formaron Tuco y Susa también apañó un premio: el de la pareja más veterana. No en vano llevan 25 años juntos aunque, frente a las dos parejas de jovencitos a los que se enfrentaron, la victoria les resultó bastante sencilla. En Manila sí que consiguieron una respuesta masiva y parece que fueron 5.122 las parejas que consiguieron besarse al mismo tiempo durante diez segundos en un parque de la ciudad. Lo mejor del asunto es que, para no ofender la arraigada tradición cristiana que impera en el archipiélago, la convocatoria fue efectuada exclusivamente a matrimonios, comenzando por el del propio alcalde, Lito Atienza , que fue quien condujo la masiva ceremonia. Amor en todo el mundo En realidad, pocas celebraciones hay tan universales como el día de San Valentín. Si damos un pequeño salto desde Filipinas, podemos plantarnos en Japón, donde nos encontraremos con una sociedad chocolatizada el día de San Valentín, sobre todo porque ellas regalan chocolatinas a sus compañeros, jefes y, por supuesto, a sus novios y maridos. De hecho, el 20% del chocolate que se consume en Japón se vende durante estos días. Y mientras, en San Francisco, la jornada tuvo un clarísimo tinte homosexual ya que, como saben, en esa ciudad su ayuntamiento se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido conceder todas las licencias matrimoniales que les piden sus administrados homosexuales, desobedeciendo la ley, pero apretando para que el tribunal de Massachussets dé el visto bueno a las bodas gais en todos los Estados Unidos. Así que ayer hubo bodas a decenas y, casi todas, con cónyuges del mismo sexo. Enhorabuena. Reivindicación en Roma En la ciudad eterna también se dejaron ver las parejas gais, y las heterosexuales, claro. En total fueron casi 1.800 las que se besaron al mismo tiempo para pedir al parlamento que ponga en marcha de una vez una ley de parejas de hecho. Les va a resultar difícil conseguirlo tal y como pinta la política en su país pero, al menos, disfrutaron de una tarde divertida en una de las ciudades más hermosas del mundo, que es más de lo que yo puedo decir. La parte negativa Pero, entre todo ese amor que envuelve el mundo entero, desde Vilagarcía a Tokio y desde Manila a San Francisco, se han colado unos británicos y, encima, abogados. Y lo han hecho para presentar la Guía del día de San Valentín , de la que, como comprenderán, no podía esperarse nada bueno. «Cuidado con perder la cabeza por amor», es lo que vienen a decir estos abogados, que insisten en que hay que dejar una puerta abierta para evitar futuros problemas legales. Por ejemplo, intentar que los contratos de alquiler o compra de la vivienda esté siempre a nombre de los dos; o contratar un seguro para la boda, por si alguien da marcha atrás cuando se ha gastado ya más de la cuenta. Lo más heavy de esta guía es el consejo sobre el anillo de boda. Dicen los abogados que, si la relación no va bien, nunca se podrá exigir la devolución del aro al otro cónyuge o, lo que es lo mismo, cuidadín cuando lo regales, porque no le vas a volver a ver el pelo.