Más de cien ballenas piloto de aleta corta (y una veintena de delfines) aparecieron muertas en una playa de la isla de Tasmania, en el sur de Australia, según informó ayer un responsable local. El ministro de Medio Ambiente de Tasmania, Bryan Green, informó en el Parlamento de que los cuerpos de 103 ballenas fueron descubiertos el pasado lunes en una playa aislada de la costa occidental de la isla. Los cetáceos llevaban cierto tiempo muertos, y fueron hallados por un submarinista que buscaba marisco. Green recordó que la semana pasada se produjo un incidente similar en Nueva Zelanda. Los científicos ignoran el motivo que lleva a las ballenas a acercarse hasta las playas. Algunos expertos piensan que ciertas especies que viven juntas son arrastradas por un individuo aislado y los otros le siguen o bien intentan socorrerlo. Tampoco se descarta que un depredador los hiciese nadar hasta la playa Para estudiar el caso se han desplazado al lugar cinco científicos, dirigidos por Matt Webb, que tuvieron que acceder al rocoso paraje tasmano en helicóptero.