¡Lo quiero ya!

La Voz

SOCIEDAD

LASZLO BALOGH / REUTERS

Hechos y figuras

02 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Esto sí que es evolución. La decoración de interiores tiene que pasar por la innovación o no pasar. Olvídese del tresillo y la mesita para reclinar los pies mientras engulle la última procacidad televisiva. Lo que se lleva es lo que propone el diseñador británico Alain Parkinson, que estos días exhibe en la Isla de la Juventud, en Budapest, estas habitaciones hinchables que de sólo verlas relajan. Día de fiesta en todo el mundo, ayer. No sólo Galicia arde en agosto. En Ginebra, miles de personas salieron a la calle en una despendolada jornada bautizada con el nombre de El desfile del lago. Eran todos obsesos de la música tecno y del vestir sin complejos. En Amsterdam, los canales próximos al ¿libertino? barrio rojo se abarrotaron de barcazas ocupadas por homosexuales que ayer participaron en su desfile anual y protestaron, de paso, contra la cruzada empredida por el Vaticano y Estados Unidos. ¿Se imaginan recibir una carta de amor con la dirección Plaza de David Bisbal s/n? Algunos sufridos almerienses pueden encontrarse desde ayer en esta situación. El alcalde de esta ciudad andaluza, Luis Rogelio Rodríguez Comendador, cree que el señor de los rizos ha acumulado méritos suficientes para incorporarse al callejero de la urbe. Aunque quizás sus méritos estén a la altura de la placa que se intuye en la fotografía, con lo que queda todo dicho. El regidor se congratuló por la «humildad» que sigue caracterizando la personalidad de este gran artista, que al parecer «es el que era en sus orígenes». A Galicia van llegando los habituales de todos los veranos. Ayer se incorporó a la rutina de Bueu Javier Solana, el responsable de la diplomacia europea. A mediodía se instaló en la casa que ha venido ocupando en los últimos cinco años, en la parroquia de Cela. Su único plan, descansar. Si usted es propietario de un Smart alégrese de no vivir Roma. Porque estos vehículos han sido durante los últimos tiempos la principal obsesión de un ciudadano que había desarrollado un resentimiento tal contra estos mini coches chocolatina que en apenas dos meses incendió quince. «No puedo soportar ver coches Smart», declaró para justificarse el agresor, a quien los médicos le han diagnosticado un desquicie importante. Claro que a él mismo le habían incautado dos «ejemplares» por infracciones de tráfico varias.