Los nuevos habitantes del mar

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés REDACCIÓN

SOCIEDAD

Crónica | Los secretos de los océanos Una expedición financiada por Australia y Nueva Zelanda localiza un centenar de especies desconocidas para la ciencia en las profundidades del mar de Tasmania

20 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Megalodón. Se hallaron los dientes -en la foto- y el esqueleto de este tiburón extinto, que doblaba en tamaño al tiburón blanco. Estrellas de mar. La expedición localizó una nueva especie con un nivel de concentración de individuos extraordinario. Durante la misión, los 18 científicos a bordo del «Tangaroa» catalogaron 500 especies de peces y 1.300 de invertebrados Gamba acorazada. El Mar de Tasmania escondía siete nuevas especies de este crustáceo bautizado como gamba duende. Pez granadero. Lo extraordinario de esta especie es su gran tamaño. Otros de la misma familia se conocen desde 1887. Pulpo dumbo. Sólo se encuentra en grandes profundidades. Incorpora dos aletas que lo diferencian del pulpo común. Rape jorobado. Tiene el tamaño de una pelota de tenis y es una de las criaturas más fascinantes de los océanos abisales. Al diezmado catálogo de especies marinas que surcan los océanos se acaban de incorporar un centenar de nombres nuevos. Todos ellos habitan en las profundidades del mar de Tasmania, entre las islas de Lord Howe y Norkfolk, base de operaciones de una expedición científica financiada por los gobiernos australiano y neozelandés que se propuso explorar la vida a dos kilómetros de profundidad bajo las aguas y determinar la potencial vulnerabilidad de un hábitat único por su biodiversidad. Los 18 científicos que viajaron durante cuatro semanas a bordo del buque neozelandés Tangaroa consiguieron catalogar 500 especies de peces diferentes y 1.300 de invertebrados. De todas ellas, un centenar son nuevas para la ciencia, incluidos varios tipos de tiburones y rayas, una araña marina del tamaño de una bandeja, gambas y varios invertebrados. Pero el profundo lecho del mar de Tasmania escondía también un regalo de otros tiempos. Los científicos que viajaban a bordo del Tangaroa localizaron los restos fósiles de un megalodón, un coloso que se extinguió hace millones de años y que es el tiburón más gigantesco que haya existido. Sus dimensiones doblaban a la del gran tiburón blanco. La expedición se valió de un avanzado escáner que les permitió realizar mapas del suelo marino y colocar cámaras en 169 estaciones de reconocimiento habilitadas en 14 sistemas montañosos submarinos diferentes. La aportación científica de la misión podría incrementarse cuando se catalogue todo el material con el que ha regresado a tierra el Tangaroa , que además ha fotografiado y grabado en vídeo los diferentes enclaves marinos por los que ha transcurrido la expedición.