Vaya, vaya. Seguro que algún lector, como la tripulación de Ulises, está escuchando los cantos de sirena. Cuidado, que son peligrosos. Confórmense con lo que ven, sin mayores ensoñaciones. Además, la sirena no es más que un reclamo publicitario del Chelsea Flower Show que se celebra en Londres y que constituye una auténtica referencia para los aficionados a la jardinería en el Reino Unido que, practicamente, son todos. Claro que también habrá alguno que habrá considerado una gran idea poner una sirena en su jardín. Yo no opino, que soy la negación de la jardinería. A las pobres plantas que tengo en casa, tendrían que darles un premio a la supervivencia en condiciones inauditas. En fin, que no me verán en Londres, aunque ayer sí se pudo ver en esta feria a personajes como el ex-beatle Ringo Starr o el diseñador Julien McDonald . Les confesaré algo, en el fondo a mí también me interesa la sirena, pero más que por ella por el disfraz. Me voy a quedar con la foto para trabajarme uno para el próximo carnaval. Seguro que arraso. Los que van a arrasar son los jugadores de la selección inglesa que, a partir de ahora van a vestirse con diseños de Armani . Fuera del terreno de juego, porque ya sería la bomba que las camisetas para sudar sobre el césped tambien llevaran la firma de un diseñador internacional. Lo gracioso es que los ingleses no hayan elegido algún estilista patrio para lucir traje en el aeropuerto. Parece que se fian más de sus jardineros que de sus modistos. Es un clásico. Si a un hombre le preguntas por algún asunto sexual, lo más probable es que te cuente el doble de lo que es: desde el tamaño a la frecuencia. Veamos una constatación más. En Brasil han hecho una encuesta preguntando si están satisfechos con la cantidad de veces que hacen el amor a la semana. Al parecer, la media nacional es de tres relaciones por semana. A las brasileñas les parece poco y, como media, se conformarían con una más; es decir, cuatro. Ellos también se muestran insatisfechos pero, no se lo pierdan, preferirían tener seis. La encuesta no aclara la razón por la que, en realidad, tienen la mitad de encuentros sexuales de los que desearían, pero me temo que buena parte de la culpa deberían buscarla en ellos mismos. Sobre todo porque el estudio demoscópico constata otro gran clásico: una de cada cuatro brasileñas desconoce lo que es un orgasmo. Lo que yo les diga: hay mucho fantasma por ahí pidiendo más guerra de la que es capaz de afrontar. El buey sagrado dice que será un buen año. Será seco, pero también pacífico. Al menos para los ciudadanos de Camboya que, cada año, depositan sus esperanzas de futuro en una ceremonia ancestral. Se trata de ofrecer varias posibilidades de comer a un buey. Este año, el buey rechazó el alcohol, lo que se interpreta como un rechazo las turbulencias y los conflictos y se centró, sobre todo, en los frijoles, el arroz y el maíz. Lo que más les ha gustado a los camboyanos ha sido precisamente ese alejamiento de las peleas porque este año tienen elecciones y no siempre son muy pacíficas. No sé si por aquí algún candidato habrá efectuado una consulta similar, digamos a alguna rubia galega o alguna frisona bien aclimatada. Con los nervios de la campaña estoy dispuesta a creerme cualquier cosa. Un día de estos plantificaré en la página alguna de las chicas que están llegando a Panamá y posando en bikini en los días previos a la elección de Miss Universo, cuya final se celebrará el próximo 3 de junio. Allí se lo han tomado muy en serio y, de hecho, es uno de los actos programados para celebrar el centenario de la República. Ya ven ustedes. El drama lo han vivido en Venezuela, uno de los países clásicos a la hora de competir por este título (lo ha conseguido en cuatro ocasiones) Y es que su representante no acudirá a la final por falta de fondos. Así es la crisis que vive ese país. Ojalá este fuera su problema más grave.