Navidad en el Kremlin

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

Si Lenin levantara la cabeza volvería a morirse del susto al ver cómo el capitalismo y las tradiciones occidentales han invadido el entorno de la Plaza Roja de Moscú. Observen, si no, el aspecto que lucían las calles moscovitas en esta Nochebuena a tan sólo unos metros del mausoleo del antiguo dirigente soviético, del Kremlin y de los antes míticos grandes almacenes Gom. En fin, que la vida cambia y las costumbres también. Y eso que la mayoría de los rusos son ortodoxos y celebran las fiestas siguiendo el calendario gregoriano el próximo 7 de enero. Pero ¿qué puede más, la ley de la tradición o la del consumo? Una pregunta demasiado complicada para un día como hoy, después de haber trasnochado demasiado, haber bebido demasiado champán y haber ingerido demasiadas calorías. Fiestas en Argelia Quienes también están descubriendo la Navidad son los argelinos. Como la inseguridad y el terrorismo disminuye, empiezan a saborear estas fiestas, hasta hace poco terminantemente prohibidas, aunque oficialmente sigan careciendo de sentido para el mundo musulmán. Según estadísticas oficiales, la comunidad cristiana del país representa sólo el 1 por ciento. Pero, este año, ha habido Misa del Gallo por la radio nacional, se ha vuelto a confeccionar el típico «tronco de Navidad» (una especie de brazo de gitano), se han vendido árboles artificiales, los escaparates se adornaron con nieve de pega y los principales hoteles y restaurantes de Argel anuncian ya cenas de fin de año con espectáculos y menús de origen francés. Todo un cambio, sin duda. Título Texto Título Texto Título Texto Título Texto