El gurú del hippismo, culpable

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN

SOCIEDAD

El pionero de la contracultura y del ecologismo escapó durante 25 años a la justicia estadounidense. Insistió en su inocencia y en que todo es un montaje de la CIA.

18 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Altivo, desafiante, con un aura de iluminado, Ira Einhorn apenas se inmutó cuando un jurado de Filadelfia dictó su veredicto el pasado jueves: culpable. Mantuvo la misma frialdad que cuando en 1977 todas las pruebas lo confirmaban como el asesino de su compañera sentimental, Holly Madoux, una cándida joven engatusada por el gurú del movimiento hippy y la contracultura en los años sesenta. Holly apareció muerta a los 30 años con el cuerpo putrefacto encerrado en un baúl en el apartamento que ambos compartían. Einhorn nunca aceptó su culpabilidad, ni antes ni ahora. Todo había sido, según él, una encerrona de la CIA, que ejercía su particular venganza a un hombre que asegura tener importantes pruebas que involucran al servicio de inteligencia norteamericano en experimentos para controlar la mente de los ciudadanos. Cierto o no, la figura de Einhorn ha pasado al terreno de la leyenda después de protagonizar una de las fugas más largas en la historia de los Estados Unidos, lo que incluso le valió para que el cine y la televisión realizaran películas sobre su vida. Han tenido que pasar veinticinco años para reencontrarse con la Justicia de su país y escuchar el dictamen de un jurado popular que apenas pudo ocultar su satisfacción cuando leyó el fallo: cadena perpetua por el asesinato de su compañera sentimental. Ira Einhorn, considerado también como el impulsor en los años sesenta del ecologismo y el pacifismo y profeta en los setenta del movimiento New Age y de la Era Acuario, se fugó de los Estados Unidos en 1977 después de que sus admiradores le pagaran una fianza de 40.000 dólares de la época. La CIA le perdió la pista durante diez años, hasta que consiguió localizarlo en 1987 en Estocolmo. Pero Einhorn logró escapar de nuevo. Tuvo que pasar otra década hasta que la policía descubrió su paradero en Francia, donde bajo el nombre falso de Eugene Mallon se hacía pasar por un escritor británico. Agentes franceses camuflados de pescadores estrecharon el cerco durante varios días hasta que lo detuvieron el 13 de junio de 1997 en su casa de la campiña gala junto a su nueva acompañante, una modelo sueca. «Estábamos seguros de que cuando lo detuviéramos estaría con una mujer bonita», dijo en su momento el fiscal Rich Dibenedetto, que por aquel entonces llevaba 16 años tras el paradero de Ira. Y es que el guru del movimiento contracultural también tenía una bien ganada fama de galán. Pero Dibenedetto volvía a quedarse sin su presa más codiciada: la Justicia francesa denegó en diciembre de 1997 la extradición del que ya se había convertido en el fugitivo más buscado por Estados Unidos. Einhorn recobró su libertad porque, según los magistrados galos, la Justicia americana no preveía un segundo juicio para los condenados en rebeldía. Extradición El proceso, sin embargo, no había echo más que empezar. Einhorn estaba localizado y sabía que ni la familia de Holly Maddux ni la Justicia de EE. UU. cejarían en su empeño de cazarle. Fue entonces cuando Ira decidió dar la cara para evitar una hipotética extradición en el futuro: se convirtió en un asiduo de la televisión francesa para proclamar su inocencia e incluso apareció desnudo en su jardín en la revista Esquire para lanzar el mismo mensaje. De poco le sirvió. El pasado año, por fin, Francia aceptó la extradición del antiguo líder hippy, pese a que éste intentó suicidarse para evitar el reencuentro con la justicia americana. No le sirvió de nada. El pasado jueves, 25 años después, el hombre más odiado de Filadelfia tuvo que escuchar, impertérrito, como el propio juez se reía de su papel como gurú de la Era Acuario: «Usted es -le dijo- es un intelectual diletante que se aprovechó de los ingenuos y desinformados».