Encanto medieval

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

01 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Magnífica la foto de Venecia vestida de largo con motivo de su regata histórica. Si no fuese por la dependencia que tengo del móvil, mi viaje en el túnel del tiempo me llevaría siempre al medievo (ya saben que el sábado estuve en Ribadavia). Lo ideal es disfrazarse por un día, como han hecho cientos de ciudadanos en la ciudad de las góndolas. Y hablando de regatas (y de regatistas). Ayer estuve en la cita coruñesa que organizó la Corporación Caixa Galicia, y desde aquí les voy a enviar algo más que un saludo a los segundos clasificados, porque me han dicho que son encantadores, guapísimos y, lo más raro, un modelo de caballerosidad de esa que genera verdaderas epidemias de suspiros en las chicas. La boda del otoño Los preparativos para las nupcias de Sara Montiel siguen «pese a quien le pese» según constatan los dos protagonistas. Las últimas noticias (fue la propia Sara la que habló, y sin exclusiva de por medio) apuntan a que el traje de novia estará inspirado en un modelo de una reina del siglo XVI. El anuncio invita a ser mala, y lo voy a ser, porque a pesar de que ya he dicho que me parece estupendo que se case con un hombre más joven que ella, me da la impresión de que la traiciona el subconsciente y lo que pretende es ir vestida de época (¿de la suya?) El retoño Y de una casi-familia feliz a otra que ya lo tiene todo. Los Beckham ya presumen de su segundo hijo, que se llamará Romeo (a estas alturas no me cuestiono que está de moda lo medieval). «Se parece a su hermano mayor Brooklyn, me recuerda mucho a él cuando nació», declaró un sonriente y contento Beckham, refiriéndose a su otro hijo de 3 años. Además, «es encantador», agregó el capitán de la selección. Ya me lo dirá tras una semana de pañales y llantos a medianoche. En cualquier caso, habrá que seguirle la pista al chaval porque con esos genes y ese nombre aparecerá mucho en las publicaciones cardíacas. Taxis de mujeres. Cuando leí esta noticia me quedé encantada: un taxi pensado para que nos podamos pintar sin problemas. Un sueño. Adiós a los grafitis, al maquillaje en el pelo y a los labios hasta la barbilla. Pensé: tate, un coche con asideros especiales y airbag adaptados para evitar frenazos y curvas. Pues no, en absoluto. Qué va. Ya me parecía a mí... Es otro ejemplo de cómo estamos las mujeres por el mundo adelante. Verán se trata de la primera compañía iraní de taxis reservada exclusivamente a mujeres y niños de menos de quince. Esta agencia de Irán, gestionada completamente por señoras y señoritas, contará en principio con una decena de automóviles. Hasta aquí bien, pero lo cierto es que la iniciativa no es, precisamente, integradora. Se trata de una medida que las autoridades religiosas ven con buenos ojos, porque contribuye a separar hombres de mujeres. Una pena, con la de problemas importantes que existen, aún hay cabezas pensando en estas cosas. La importancia de la peluquería. Son como los bares: vas mucho más si te pillan de camino y si te cae bien el dueño. Por eso entiendo a la actriz Joan Collins. Asegura que prefiere vivir en Nueva York antes que en Londres, su ciudad natal, a la que considera sucia e insegura. Joan, de 69 años, posee un apartamento en el cotizado barrio londinense de Belgravia, pero no le reporta calidad de vida. Sostiene que le daba miedo incluso ir a la peluquería, que está a unos cientos de metros de su casa, por temor a ser atracada. Así no se puede.