Juraría que te conozco

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez CARBALLO

SOCIEDAD

Bisbal, Chenoa y sus fans no son el caldo perfecto para una gran noche, pero Carballo se portó bien tras el concierto

06 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Me quedo con Chenoa. Bisbal estaba espídico. Y las posaderas de la Tina Turner de Operación triunfo me confirmaron que la tele no engorda tanto como dicen. El concierto de dos de los clásicos de este verano fue divertido, pero la mitad del repertorio me las pasé aupando a las niñas que gritaban delante de mi. (Yo también fui fan en mi adolescencia). Al salir nos dijeron que fuésemos a la calle de la Estrella. Allí nos presentamos. Y con mucho éxito. ¿A ver cómo mueves las caderas, que estoy aprendiendo a bailar?, me dice un carballés. En primer lugar, no destaco precisamente por mi movimiento de caderas, y en segundo lugar, no me interesan los que me llegan por el hombro. No se lo dije, pero creo que lo entendió. Para ser claros, ya había visto a alguien. Apoyado en la barra y con aire perdido. No escatimé en miraditas hasta que se acercó su amigo: _¿Te llamas María? No. _¿Eres de Foz? No. Es que mi amigo juraría que te conoce. (Y el susodicho sonreía desde la barra). Os invitamos a una copa. Le digo que no porque hay que exprimirse algo más el cerebro. Tras veinte minutos, en los que tampoco le hicimos ascos a una pandilla más amplia que estaba jugando a la diana, volvieron a acercarse los dos. Iban a otro pub y nos invitaron a pasarnos por allí. Tardamos menos de media hora en llegar. La noche tuvo frases míticas, como aquella de: ¿a qué estás deseando enrollarte con mi amigo? (sí hijo sí, es que me tiene loquita). El chico en cuestión era guapo, pero le costaba hablar. Pasaron las horas. Nos acompañaron al hotel en el que estábamos alojadas. E incluso nos dieron buenos consejos. Apostamos una cena. Ojalá tengan que pagar. En la playa de la Concha de San Sebastián. De todas formas, tal como van las cosas, tendremos que pagar nosotras.