El deportista brasileño radicado en Galicia asegura que mantuvo una tórrida relación con la actual esposa de Jesulín y que ha sido amenazado por la familia de María José para que no divulgue aquel «affaire»
06 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Las andanzas de Jesulín llenan las revistas este verano. ¿Y qué hay de la Campanario? Apenas se conoce su vida privada, sus memorias antes de saltar a la fama de la mano del torero que fue capaz de organizar una corrida de toros sólo para mujeres. Marijose apenas habla cuando le aborda la legión de periodistas que acechan a los Ubrique. «¿Qué te ha parecido el despelote de la Jesulina?», le cuestionan. Ni caso. Durante semanas permaneció en riguroso silencio prematrimonial mientras la prensa del cuore especulaba sobre su pasado. Sólo al convertirse en mujer del torerísimo esbozó una sonrisa y soltó: «Estoy muy contenta». Pero ya empiezan a airearse algunos detalles. Por ejemplo, que mantuvo una larga relación sentimental, o más bien de aquí te pillo aquí te mato, con la estrella de fútbol sala del equipo lucense Azkar Prone, Cecilio Abade de Souza, cuando éste jugaba en el Playas de Castellón, hace un lustro. La fama, el dinero y ese encanto de los jugadores de color (que se lo pregunten a Makelele) parece que turbaron la mente de la actual esposa de Jesús Janeiro. Cecilio lleva tres años en Lugo y antes actuó en Cartagena. -¿Cómo fue su relación con la Campanario? -Era una amiga. No estábamos enamorados, simplemente estuvimos juntos un tiempo; no quiero entrar en detalles, pero nos divertíamos. -A tenor de sus palabras, había poco romanticismo en sus esporádicos encuentros. ¿Cómo se conocieron? -Me la presentó un compañero, Javi Matías, que ahora juega en el Cartagena. -Y congeniaron enseguida, claro. -María José frecuentaba mucho el pabellón de Castellón y se notaba que le gustaban los futbolistas y los toreros; solía venir a los partidos y a algún entrenamiento. Estuvimos viéndonos cuatro meses, pero no éramos novios. -¿Cómo es la señora de Ubrique en la intimidad? -Tiene un carácter fuerte. -¿Volvió a verla desde que salió de Castellón hace cuatro años? -Cuando mi actual equipo, el Azkar Prone, visitó la pista del Playas de Castellón hace dos años se acercó a saludarme. Y la pasada temporada, cuando jugué en Benicarló, sus padres me increparon para que cerrase la boca y me acusaron de mentiroso. Este año la Campanario telefoneó al club amenazándome. -Pues parece que no le afectan esas amenazas. -Tiene mucha suerte, porque le ha rozado dos veces una varita mágica. Una vez le tocó el cupón y ahora le ha caído el cuponazo con la boda. -Tendrá pruebas de todo esto... -De algo que ocurrió hace cinco años, no. Lo sabemos los dos y punto. Yo vivía en un pueblecito, Almazora, y ella en Castellón. Mucha gente conocía el tema. También lo sabe un vecino mío que era de una peña que llevaba mi nombre y es pariente lejano de ella. Por cierto, no le invitó a la boda. -¿Es cierto que tiene una oferta del programa «Tómbola» de más de seis mil euros para contar estas intimidades? -Sí; si todo va bien grabaremos en unos días. Y me han llamado de la revista Qué me dices . -¿Y por qué sale a contarlo ahora? Parece el típico oportunista. -Siempre me porté bien con ella. Era una amiga, pero no sé por qué envió a sus padres a increparme. Si me amenaza es que no me tiene respeto, por eso rompo ahora la baraja.