La previsión anuncia máximas generalizadas de 30 grados durante los próximos días y valores de 34 en el interior
20 may 2026 . Actualizado a las 16:26 h.El 2026 está siendo un año de extremos meteorológicos. Mayo arrancó con un tiempo más propio del invierno, con un ambiente fresco e incluso con nieve. Ahora la atmósfera está a punto de girar 180 grados. Tanto es así que el verano se va a adelantar unas semanas en toda la Península, también en Galicia, porque las temperaturas máximas previstas para los próximos días serán muy altas para la época del año. El responsable del inminente episodio de calor es el anticiclón, que ocupa en estos momentos un área enorme. Tiene varios centros de acción y uno de ellos se encuentra actualmente en Alemania. Desde ahí, su movimiento a favor de las agujas del reloj, creará un corredor de vientos del sur que conectarán el norte de África con la Península. La irrupción del aire cálido provocará un ascenso térmico generalizado y muy notable.
Hoy ya se espera la primera subida importante, de hasta siete grados en algunos puntos de la mitad sur. El termómetro en Ourense llegará hasta los 29 grados. En Santiago se alcanzarán los 25. Las mínimas todavía se mantendrán bajas, provocando que haya un importante contraste entre la máxima más alta y la mínima más baja, de hasta veinte grados en algunos casos.
Mañana será una nueva jornada con altas presiones y vientos del sur. Esta combinación en la comunidad gallega siempre provoca jornadas muy calurosas de norte a sur y de este a oeste. De hecho, el ascenso de las máximas previsto para este jueves será especialmente intenso en el extremo norte de la comunidad. La previsión de MeteoGalicia anuncia 28 grados en A Coruña y Lugo. Una zona tan poco habituada a las altas temperaturas como A Mariña podría incluso marcar las anomalías positivas más intensas de toda la Península (valores por encima de la media). Todo ello en una jornada con cielos muy despejados o como mucho con algunas nubes altas que no impedirán el paso de los rayos del Sol.
El viernes el calor apretará todavía más. Será un ambiente más propio de mediados de julio. Las máximas de 30 grados serán prácticamente generalizadas. Llaman la atención los 34 grados que se esperan en zonas del interior como Ourense. La temperatura máxima absoluta en este mes en la capital ourensana son los 37,7 grados que se registraron el 29 de mayo del año pasado. También van a subir las mínimas. En las Rías Baixas estarán por encima de los 16 grados.
Pelota de aire frío
El sábado aparece un elemento que añade incertidumbre y muy probablemente también inestabilidad: una pelota de aire frío en las capas altas de la atmósfera. La corriente en chorro se encuentra ahora en modo meridional, es decir, con meandros. Uno descendente cae en el Atlántico norte y otro ascendente cubre Europa. Si la semana pasada Galicia estuvo dentro de la onda descendente ahora quedará dentro de la parte ascendente que canaliza precisamente el aire cálido africano. Las temperaturas no solo serán altas en España y Portugal, sino también en otros países como Francia y el Reino Unido.
Sin embargo, a partir del meandro descendente que abarca el Atlántico norte se va a descolgar una pelota de aire que se va a situar justo encima de la comunidad gallega. Por tanto, el sábado habrá unas condiciones propicias para que se desarrolle una poderosa actividad tormentosa al coincidir aire cálido en superficie y gélido en las capas altas de la atmósfera. Si se confirma esta predicción, por la tarde caerían chaparrones en cualquier punto de la comunidad, localmente intensos y acompañados de granizo y aparato eléctrico. Cabe reconocer que este tipo de bolsas de aire frío en altura aportan mucha incertidumbre a la previsión meteorológica. Habrá que esperar unas horas más para conocer con detalle el alcance del episodio de tormentas.
La última semana de mayo será típicamente anticiclónica. El sistema de altas presiones ejercerá como escudo, evitando que las borrascas que cruzan el Atlántico puedan aproximarse al noroeste peninsular. Además, también seguirá favoreciendo que haya más aire caliente y, como consecuencia, se esperan más anomalías cálidas. Eso sí, el calor también puede llegar a propiciar nuevos episodios tormentosos.