Arriba, abajo, al centro y...

La Voz

SOCIEDAD

Eduardo Abad

19 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Arriba, abajo, al centro y pa? dentro. Así reza el dicho popular y así lo aplicaron el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteserín; el príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón y el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, sumergidos de lleno en la feria de Sevilla. Los tres, al alimón, hicieron un brindis por Andalucía, comunidad en la que el heredero finalizó ayer su visita oficial. Como ven, hay que tener rango para atarcale al fino en una ocasión semejante, porque para toda la tropa que está detrás, el vino, ni tocarlo. Al menos mientras el trío principal empinaba el codo en la caseta del Ayuntamiento. Y es que ir a Sevilla en abril y no probar el fino es casi pecado. BRITNEY DESAFINA EN AUSTRALIA. La musa adolescente dejó de cantar en playback para afrontar el archiconocido cumpleaños feliz y agasajar así a uno de sus bailarines. Y entonces se le vio el plumero (es una metáfora). Desafinó de tal manera que todo el mundo se dio cuenta y hasta una de las jóvenes que había acudido al acto de promoción de la película Crossroads en Sídney no pudo por menos que exclamar: ?mi mamá puede cantar feliz cumpleaños mejor que ella?. Estoy completamente segura. Y lo digo sin conocer a la madre de la decepcionada chavalita. Y es que Britney Spears, cuando mete la pata, la mete a fondo. DEMANDA MILLONARIA CONTRA MARLON BRANDO. Cien millones de dólares le pide a Marlon Brando una señora llamada María Cristina Ruiz que asegura que el actor convivó durante años con ella y que tuvo tres hijos del famoso actor. No está mal porque la suma viene a ser el equivalente a 20.000 millones de pesetas y eso sólo es en concepto de indemnización, ya que la señora incluye en su demanda una cantidad mensual de manuetención para ella y los tres vástagos de la supuesta pareja. Según alega, Brando vivió con ella maritalmente desde 1988 y, al separarse, pactó una cantidad para ella y los niños. En cuanto Brando dejó de pagar la parte que le correspondía a ella, demanda al canto. La verdad es que se hace difícil discernir qué es más difícil, si enamorarse del Brando de 1988 o suponer que un juez estaría dispuesto a condenar al protagonista de Un tranvía llamado deseo a pagar semejante cantidad por daños y perjuicios. Ya me voy, pero antes les informo de que Lloyd Scott, el maratoniano londinense vestido de buzo, completó la carrera. Sólo tardó seis días. En cualquier caso, mi enhorabuena total.