En busca del «genoma» del Universo

La Voz

SOCIEDAD

06 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Algunos de los proyectos de la ESA con el límite temporal puesto en el 2010, y para los que ya se está trabajando, son extraordinariamente ambiciosos. En particular uno llamado Gaia con el que se pretende «descubrir el genoma humano de nuestra galaxia, de los mil millones de estrellas, planetas, asteroides y todo tipo de cuerpos astrales que la habitan», en palabras del científico inglés Michael Perryman, uno de los participantes, durante la semana que hoy acaba, en la fase final de Física en Acción que ha reunido en la ciudad holandesa de Noordwijk a los responsables y expertos de la ESA. Formación de la galaxia Gracias a Gaia se conocerá la composición, formación y evolución de la galaxia con una precisión de micras gracias a avanzados sistemas de observación y detección. En este sentido, y con la vista puestas en el 2007, está en marcha otro proyecto, el Planck: «Mediremos los parámetros básicos del Universo, los que nunca han cambiado ni lo harán, como su geometría, sus criterios de expansión, la densidad de la materia oscura, cuántos tipos de neutrinos hay, cuántos tipos de partículas exsisten», explicó a La Voz Jan Tauber, director científico de Planck. En un optimismo comedido añade que «existen expectativas de que vamos a hallar algo importante, pero sólo son expectativas». Más allá, al pequeño y ciertamente caliente planeta Mercurio llegará la ESA en colaboración Japón, si se cumplen las previsiones, en el año 2009. Gracias al satélite Lisa se podrán medir posibles ondas gravitacionales en el espacio, sobre todo las que se producen tras las explosiones de estrellas en los agujeros negros. El NGST (nuevo y general telescopio del espacio), en cooperación con la NASA, abrirá otros horizontes en el oscuro mundo del espacio y sobre todo en sus primeras luces, y el Solar Orbiter. Todo esto, en un plazo razonable de unos diez años. Pero los proyectos van más allá, hay más nombres sugerentes que darán cobertura a investigaciones europeas para tratar de hallar planetas habitables o, sin serlo, estén más allá del sistema solar; explorar la formación de estrellas y galaxias. Uno de cinco socios mundiales Volviendo a la Tierra, y en concreto a la Estación Espacial Internacional (EEI) que orbita sobre ella a unos 400 kilómetros de altura, el papel de Europa es también, cada vez, más relevante. Primero, porque es uno de los cinco socios mundiales que la gestionan. Segundo, porque para dentro de dos años se ha fijado el acoplamiento del módulo Columbus, de factura continental, un complejo laboratorio científico, especialmente para experimentos de fisiología, (pero no sólo) que se integrará en la columna vertebral de la EEI. Un vehículo de carga y otro salvavidas completarán las aportaciones de la UE.