Un mensaje pascual centrado en Oriente Medio

La Voz

SOCIEDAD

31 mar 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El Papa hizo ayer un dramático llamamiento para que cese «la trágica espiral» de violencia y muerte que ensangrienta Tierra Santa y afirmó que la tragedia es «inmensa», que las represalias no sirven y que ningún responsable político o religioso puede callar o quedar inerte ante los sucesos. Juan Pablo II hizo este llamamiento durante su esperado Mensaje Pascual, que pronunció en la plaza de San Pedro del Vaticano, ante más de 100.000 personas y que fue transmitido en directo por 63 canales de televisión de medio centenar de países. «Parece como si se hubiese declarado la guerra a la paz», afirmó el Pontífice, a la vez que aseguró que la guerra «no resuelve nada», ya que sólo acarrea sufrimiento y muerte. El Papa reiteró que las religiones no pueden usarse para justificar y menos alentar la violencia e hizo votos para que se construya un humanidad más justa y fraterna cuyas convicciones religiosas «jamás sean causa de división y de odio, sino sólo y siempre» fuentes de fraternidad y de concordia.