La fotografía de hoy me valdría para subrayar esa frase que dice que todos somos hijos del hambre y que por eso siempre estamos pensando en comer o tenemos la comida en la cabeza, no tan literalmente como este niño sudafricano, pero casi. Contra eso también hay quien opina de que somos hijos del sexo. Pero en realidad, el chavalín no está deseando comerse la langosta, entre otras cosas, porque no puede. Está muerta y es uno de los miles de crustáceos afectados por una marea roja en la localidad sudafricana de Eland Bay. Así que, aunque el niño se ría, la foto refleja una pequeña tragedia ecológica. Pero lo que me gustaría subrayar es que, sobre todo eso, el hambre o la tragedia, este niño ha encontrado un segundo para jugar y divertirse. Todo un ejemplo. EL DUQUE METEPATAS. Imagínense al duque de Edimburgo, el marido de la Reina de Inglaterra, en plena gira por Australia, confraternizando con unos jefes indígenas y soltándoles la siguiente boutade: «¿Y todavía se tiran ustedes lanzas los unos a los otros?». Un genio, el duque. Su comentario abre hoy algunos periódicos británicos y no es para menos. Todo un fenómeno de la diplomacia. De todos modos, el duque ya tiene un largo historial en este tipo de salidas de tono. Aunque la de 1981 todavía no ha sido superada. En plena recesión económica no se le ocurrió otra cosa que decir: «Todo el mundo estaba comentando que necesitamos más tiempo libre y ahora se quejan de que están desempleados...». Lo dicho, un crack. EL RETORNO DE LEWINSKY. Parece que Mónica Lewinsky todavía va a dar algo que hablar. A punto de estrenarse en una televisión estadounidense un documental titulado Mónica en blanco y negro, la famosa becaria concedió uan entrevista a Larry King en la que, entre otras cosas, afirmó que su relación con Bill Clinton «fue recíproca física y emocionalmente». Ya se imaginan cuántas interpretaciones pueden hacerse de esas palabras. También admitió que le pareció «muy degradante» que Clinton testificara que ella sólo le prestaba servicios. Al principio no estaba enamorada, «pero después sí». Mónica se dedica ahora a diseñar bolsos de mano y dice estar de nuevo enamorada. Larry King le preguntó si de un hombre casado y ella respondió: «No, nunca más». Supongo que el gato escaldado se escapa del agua fría.