¿Qué? ¿Ya están un poquito mejor? ¿Ya han ido eliminando los excesos de fin de año? Espero que sí, porque en el momento de escribir esta página, la que suscribe está un poco perjudicada. Demasiada comida, demasiada bebida, demasiado baile, demasiada noche... En fin, que tras los excesos, a una lo que le gustaría es sentirse tan liviana como el chavalote este de la foto que intenta volar sobre las playas de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, colgado de un paracaídas que intenta levantar una lancha motora. No crean que se me ha ido tanto la olla, que esta también es una foto de Año Nuevo, porque no en todo el mundo el año del euro amaneció con un cielo plomizo y húmedo como en Galicia (Un cielo insufrible para combatir una resaca). De lo que estoy completamente segura es de que algunos, la noche de fin de año, también intentaron volar, aunque por otros métodos menos científicos que el utilizado por el joven sudafricano. Ustedes ya me entienden. Y si no fíjense en el holandés de la parte de abajo y díganme si no es la imagen de una nochevieja auténticamente desmadrada. El hombre participa (como puede) en una tradición que lleva a centenares de personas a bañarse en el Mar del Norte el día de Año Nuevo. Ahora bien, la historia de este hombre en las horas previas al baño seguro que tenía un buen relato. No hay más que verlo. Pero yo no conozco esa historia. Sólo sé de la mía y, ¡ay!, prefiero no contarlo. Espero que me entiendan.
NORMAS ANTISEXO. De todos modos, no parece que hayamos empezado el año demasiado bien. Aparte del rollo de los euros, me encuentro con dos noticias siniestras. La primera viene de Israel, donde los líderes del partido ortodoxo Shas, acaban de lanzar una serie de normas para evitar el desmadre sexual en el que viven, al parecer, algunos de sus miembros. Se trata de un partido ultraortodoxo, aunque con mucho mando en el Gobierno de Israel. El problema parece que les viene por algunos rollitos que se han descubierto entre diputados y empleadas, así que, a partir de ahora, los primeros tendrán que dirigirse a las segundas de forma obligatoria como señora o señorita. Eso no estaría del todo mal sino fuera porque también propugnan que se reduzca al máximo la contratación de empleadas (el viejo y repelente truco machista). Otra brillante norma que seondrá en práctica es impedir que unos y otras viajen juntos en automóvil. Como ven, el sexo va a seguir obsesionando a los religiosos.
QUEMA DE LIBROS. Otra jaimitada de principios de año llega de Alamogordo, que es una ciudad norteamericana en el estado de Nuevo México. Allí, una iglesia protestante no tuvo mejor ocurrencia que quemar todos los libros que encontraron de Harry Potter. ¿Y por qué? Pues porque a esta congregación le parece que las aventuas y desventuras del aprendiz de mago incitan a la brujería. Para llorar. Pero bueno, ¿qué vamos a hacer? De todos modos, mientras estos fundamentalistas quemaban libros, J.K. Rowling, la creadora del popular personaje, se casaba.Y, que se sepa, por un rito totalmente ajeno a cualquier práctica de brujería. Así que, mientras me tomo otro café, le doy mi enhorabuena a la señora Rowling y unas cuantas toneladas de carbón para los protestantes de Alamogordo y para los lumbreras ultranacionalistas de Israel.