Una mujer nigeriana podría morir lapidada en los próximos días en Sokoto, al norte de Nigeria, en cumplimiento de la sentencia que la reconoce culpable de adulterio, según la ley islámica, a pesar de estar divorciada. Safiya Huseini, de 35 años, asegura que fue obligada a tener relaciones sexuales con Yakubu Abubakar, el padre de su hija. Sin embargo, este dato no ha sido tenido en cuenta por el tribunal religioso. Abubakar, que vive en la misma aldea que Huseini junto a sus dos esposas, reconoció en un primer momento la relación aunque ante el tribunal se desdijo y aseguró que no la conocía. Después, desapareció. El caso de Huseini se encuentra en apelación y sólo si este recurso progresa podría salvarse de morir apedreada. El Gobierno nigeriano ha asegurado que intentará impedir esta lapidación. Sin embargo, Amnistía Internacional ha manifestado su preocupación por el resultado del juicio. El modo de ejecución de la sentencia será el elegido por el juez entre cavar un hoyo, profundo para que no pueda escapar y lapidarla, o hacerlo atada a un árbol o a una columna.