«La vida eterna sería un drama»

Ana Lorenzo Fernández
ANA LORENZO A CORUÑA

SOCIEDAD

Rolf Tarrach, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Objetivo de la misión: localizar al presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un museo donde la gente se multiplica a la misma velocidad que se suman granos de arena en el módulo que marca el nacimiento de más niños. Después de ver arterias, corazones y esqueletos de fetos, Rolf Tarrach aparece entre la multitud. Y confiesa: «He visto poco y me he quedado con ganas de ver más. Soy un buen visitante de museos y he aprendido cosas aquí que desconocía».

17 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Rolf Tarrach acumula tantos premios y publicaciones como un niño colecciona cromos. Este catedrático de Física Teórica y presidente del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) estuvo en A Coruña como presidente del jurado que otorgó los premios del XIV Certamen de Divulgación Científica Casa de las Ciencias y, de paso, aprovechó para darse un paseo por la Domus y el Aquarium Finisterrae. -¿Qué le han parecido los museos coruñeses? -No los conocía y me han sorprendido. He estado mirando en la Casa del Hombre el módulo del cuerpo humano, el olfato y los sentidos y he descubierto cosas que hasta ahora desconocía. Yo conozco bastante bien el mundo de la ciencia y no sabía que los olores están formados de siete componentes distintos. -Hágame un balance de la celebración de la Semana Europea de la Ciencia. -Muy positivo. No conozco exactamente lo que se ha hecho aquí en Galicia, pero lo que sí que estoy viendo es que los museos en A Coruña están absolutamente llenos de gente y, además, he visto a los visitantes utilizando correctamente la información que se les propone, que la entienden bien. Aparte de eso, en España se han hecho muchísimas cosas. En el CSIC le damos importancia a la divulgación, pero nuestro primer objetivo es ejecutar la investigación. -Y en Galicia, ¿cómo andamos de investigación? -En Galicia tenemos cuatro institutos y el nivel de investigación ha mejorado sin ninguna duda, pero también creo que puede mejorar más. Las autoridades están haciendo un esfuerzo, pero hay que continuar. -Para que no se fuguen los genios a otros países. -Efectivamente, pero esto es un problema de toda España, no sólo en Galicia. Aquí todavía estamos lejos del nivel europeo de investigación y aún nos queda un largo camino por recorrer. Precisamente, la divulgación es muy importante porque es la forma de hacer partícipe al ciudadano y al contribuyente de la importancia que tiene la investigación para el futuro. -Además de al contribuyente, habrá que incentivar también a los jóvenes. -Sí, porque ahora en la enseñanza media no se le da el peso que tenía en otras épocas y parece que los jóvenes desconocen el campo de la investigación. No hay que ser un genio para investigar, y además no es una cosa que se le haya que dejar en manos de cuatro individuos. No digo que cualquier persona pueda dedicarse a ello, pero cualquier persona interesada en entender cómo funciona la naturaleza, el hombre, o el mundo puede dedicarse a descubrir nuevos horizontes científicos. -¿Qué le queda por descubrir a la ciencia? -No entendemos casi nada del cerebro. Sabemos que existen varias zonas y su función, pero no sabemos exactamente cómo funciona la memoria, no entendemos ni sabemos definir lo que es la conciencia, no sabemos si actuamos con libre albedrío... A medida que progresamos, también vemos que todavía hay más cosas que no sabemos. El avance del conocimiento genera nuevos mundos desconocidos, que luego requieren otra vez un avance. Por lo tanto, esto no se acaba nunca. -Pero alguna vez se llegará a algún sitio. -La investigación siempre consigue beneficios para la sociedad. Por ejemplo, en enfermedades como el cáncer se han creado nuevos instrumentos para descubrirlo. Yo creo, aunque en las predicciones siempre nos equivocamos, que hay una cierta posibilidad de que en 25 años muchos cánceres se puedan curar si se detectan precozmente. Pero, entonces aparecerán otras enfermedades, porque la vida tampoco debe ser eterna, sería un drama que fuese eterna. La muerte es parte de la vida y es algo que debemos aceptar.