LAS CONSECUENCIAS
15 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El molesto sonido de los ronquidos puede llegar a alcanzar el nivel de ochenta decibelios, equivalente al ruido del tráfico en una gran avenida. Esto lo convierte en un problema social para quien lo padece y para los que están a su alrededor. La persona que ronca es motivo de burla constante y su problema origina múltiples conflictos y, en ocasiones, rupturas de pareja, hasta el punto de ser la causa del siete por ciento de los divorcios. El sueño de las personas que roncan se ve constantemente interrumpido, ya sea por su propio organismo o por los disimulados codazos de su pareja. Esto hace que su descanso sea poco reparador y, como consecuencia, sufran episodios de somnolencia en vigilia, irritabilidad, agotamiento crónico e, incluso, pérdida de memoria. El grupo de mayor riesgo es el de las personas con apnea que experimentan más de 30 pausas respiratorias durante una hora. Debido a la disminución de oxígeno en sangre, corren el doble de riesgo de sufrir hipertensión arterial y son más propensas a sufrir derrames cerebrales, infartos y tromboembolias. Menor media de vida En estos casos, la ayuda médica es imprescindible, ya que, según numerosos estudios, las personas que padecen esta enfermedad y no reciben tratamiento tienen una media de vida cinco años menor, en comparación a los que duermen plácidamente.