El Tribunal Supremo de EE UU declaró ilegal el uso terapéutico del cannabis esta semana, con lo que anula la política aperturista de ocho estados. En ellos se había decidido por referéndum hacer una excepción con la prohibición sobre la marihuana, permitiendo su consumo a enfermos de cáncer y sida. Así, clubes de fumadores de cannabis de California y otros estados han estado repartiendo marihuana desde 1996 a los pacientes que presentaban un certificado médico. Amparadas en una vieja ley federal, las autoridades policiales y judiciales emprendieron una batalla legal contra los propietarios de estos clubes, que culmina con la sentencia del Supremo. En Canadá, la tendencia es la contraria y el Gobierno anunció en abril que modificará sus leyes y permitirá a los enfermos crónicos y terminales que cultiven o compren legalmente marihuana para aliviar sus dolencias. En Europa la tendencia es despenalizar el consumo de drogas y sólo cuatro países de la Unión Europea se mantienen ajenos a la esta corriente: Suecia, Finlandia, Grecia y Francia. Sin embargo, el ministro de Sanidad francés abrió el día 14 la vía a la legalización medicinal, anunciando que fomentará investigaciones en centros públicos. En España, el Plan Nacional sobre Drogas se muestra escéptico con las aplicaciones medicinales del cannabis.