Varias explosiones nucleares podrían dirigir objetos espaciales hacia un punto concreto de la tierra La tecnología existe, falta el motivo. Los científicos británicos lo han advertido: grupos terroristas o naciones en conflicto podrían utilizar los asteroides que circulan cercanos a la órbita de la tierra para lanzarlos como misiles contra puntos muy concretos del planeta con un poder de destrucción equivalente a 50.000 bombas de Hiroshima. El método no deja de ser peculiar, constaría de una sucesión de «golpes de golf» en el que en vez de palo se utilizan cargas nucleares que alteran la órbita del asteroide.
12 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los científicos han pensado en todo. Una de las características de este juego bélico cósmico es la de pasar inadvertido, ya que la caída del asteroide podría ser interpretada como una desgracia natural y las explosiones de las cargas nucleares se producirían detrás del sol para evitar que fueran vistas desde la tierra. David Asher, un investigador del Observatorio de Armagh, y Nigel Holloway, ex científico nuclear militar y miembro del grupo Spaceguard UK, un organismo que vigila las órbitas de los asteroides cercanos a la tierra, indican que la tecnología actual permitiría este sistema de destrucción de masa que hubiera hecho las delicias de los guionistas de James Bond. «Es un juego de golf cósmico con consecuencias mortales», indica Holloway, «sería muy difícil lograr un par cinco, pero sería posible acertar en el hoyo en 15 golpes». Según los astrónomos, un cohete con supuestos finescientíficos o cuya misión a Marte por ejemplo se anuncia que ha sido un fracaso, podría desplegar 15 cargas nucleares alrededor del asteroide, explosionándolas durante un periodo de 18 meses hasta desviar su órbita hasta la correcta para caer sobre un punto concreto de la Tierra. Simulación A modo de juego de ordenador, los astrónomos han ideado la posibilidad de que un grupo terrorista muy sofisticado se fijara en el asteroide 1998 HH49, de unos 200 metros de anchura. El impacto de este objeto espacial provocaría la destrucción absoluta en un radio de 90 ó 100 kilómetros. Los científicos realizaron la operación en sus ordenadores y lograron en 30 de las 40 veces que lo intentaron colocar el asteroide a una distancia inferior a los 150 kilómetros del objetivo propuesto. En uno de los intentos sólo necesitaron diez cargas nucleares para colocar al asteroide en ruta hipotética hacia territorio británico. Para Holloway y Asher, esto demuestra la necesidad de mejorar los métodos de control de los asteroides, para que cualquier cambio en sus órbitas se identifique al instante.