Un americano había registrado indebidamente uno de los sitios más visitados de la Red El juez James Ware, de Santa José (California) dictó hace unos días sentencia sobre el caso «sex.com»: Stephen Cohen deberá pagar 11.960 millones de pesetas a Gary Kremen, el legítimo propietario de este dominio de Internet. Se trata del final de una tortuosa batalla legal y de un nuevo récord en cuanto a multas por lo que se ha denominado como «ciberokupación». Uno de los abogados del perdedor, Cohen, ya ha anunciado que recurrirían y que la cifra es excesiva para lo que ingresa la página web.
11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Pese a las protestas de los abogados del perdedor, lo cierto es que los analistas valoraron el sitio sex.com en 47.000 millones de pesetas y ya en noviembre el juez retiró a Stephen Cohen el uso del nombre. El sitio sex.com volvió a manos del demandante, Gary Kremen, que quiere hacer evolucionar el negocio hacia un tipo de pornografía más suave. Kremen fue el primero en hacerse con sex.com cuando Internet no era apenas conocida, en 1994. Pero un año después, Stephen Cohen presentó a la empresa registradora Network Solutions una carta falsa en la que Kremen le cedía el nombre. La compañía consideró que el escrito era verdadero. «Sex» es la palabra más buscada en la Red y el cibersexo su negocio más rentable, así que Cohen construyó con su web un imperio financiero. El ciberokupa ya había estado en prisión por fraude y se ha perdido las vistas de este juicio porque está bajo arresto domiciliario en Tijuana (México) por «otro asunto». Devolución Hasta ahora, la mayoría de las sentencias se limitaban a ordenar que el culpable devolviese el dominio a su legítimo propietario. Fue el caso de hotmaill.com, cuyo propietario tuvo que ceder el nombre a Microsoft porque se parecía demasiado al servicio de e-mail gratuito de esta empresa. Famosos como la actriz Isabelle Adjani o Madonna recuperaron sus nombres reclamando a través de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que en el año 2000 recibió más de 700 demandas de este tipo. En España, escritores como Lorenzo Silva se han visto afectados. La psicosis es tal que en cuanto se supo que se aceptarían tildes y eñes en los nombres de dominio, un buen samaritano anónimo registró cientos de nombres, como elpaís.com, con la intención de devolverlos a sus dueños antes de que algún ciberokupa aprovechase la ocasión. Pero la OMPI se ha hecho cargo de estas mediaciones desde el año pasado, a instancias de la UE, y tiende a fallar a favor del demandante. Esto parece alejar los primeros tiempos de desorientación, en los que, por ejemplo, Compaq tuvo que recomprar el dominio altavista.com a una tercera compañía por más de 560 millones de pesetas. Britney, la más buscada Sin embargo, nunca se había visto una multa tan grande como la de sex.com, y es que en este caso el juez no sólo ha valorado el derecho al nombre, sino su usurpación durante cinco años y el dinero ingresado a expensas de ese fraude. A pesar de eso, una empresa pretendía subastar recientemente el dominio britney-s.com, que recibe mensualmente 31.000 visitas a pesar de que está vacío. Todo porque el nombre de la cantante Britney Spears es el de la famosa más buscada en la Red. Aunque la mayoría de los negocios de Internet no son rentables, el cibersexo mueve medio billón de pesetas al año.