Víctimas de las violaciones por parte de curas hablan de «conspiración de silencio» en la Iglesia Las violaciones a monjas por parte de sacerdotes y misioneros, que el martes reconoció el Vaticano, se suceden con frecuencia desde los años noventa en países africanos. Pero ya en los ochenta, en algunas zonas las monjas se negaban a subir a un coche solas con un sacerdote por miedo a una violación. Por tanto, no es de extrañar el goteo de noticias que está destapándose, como los ataques a una parroquia por parte de los feligreses, incluso con armas de fuego, para frenar el abuso de poder de los sacerdotes.
21 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los cinco informes publicados por el semanario estadounidense National catholic reporter aportan datos preocupantes sobre la comunidad religiosa en África, y algunas personas implicadas hablan de conspiración de silencio en la Iglesia, como el cese fulminante de una superiora que denunció la violación de las monjas de su orden. He aquí algunas de las últimas noticias que trascendieron: Sida. Afecta a curas y religiosos en varios países. En uno -no se da el nombre- con 320 sacerdotes, tres murieron de sida, otros cuatro están muriendo, y doce están infectados con el virus. Esto era en 1991. Representan un tasa del 13%. Píldora anti-sida. «Algunos curas recomiendan que las hermanas tomen un anticonceptivo, haciéndolas creer que la píldora les evitará la transmisión del virus del sida». Varias mujeres. «Algunos curas tienen relaciones con varias mujeres, y también hijos de más de una relación». Estudios. En los cinco informes analizados -que tal y como se informaba ayer están elaborados por un sacerdote y varias monjas- se dan mil vueltas para aludir a una situación escabrosa: «Hermanas que son enviadas a Roma (y cualquier otro sitio de Europa y EE UU) para estudiar tienen a menudo dificultades especiales (...) Son a menudo demasiado jóvenes e inmaduras (...) Frecuentemente recurren a seminaristas para que las ayuden con sus trabajos escritos. A veces, tienen que pagar esa ayuda con favores sexuales». Abuso laboral. Se espera a veces que hermanas que son enviadas al extranjero -es decir, a algún país del primer mundo- para estudiar, envíen dinero a sus congregaciones o a la familia en su país. Esto les obliga a buscar un trabajo extra para conseguir fondos. En algunos países, por ejemplo Estados Unidos, las hermanas africanas son explotadas con pobres salarios y seguro médico inadecuado en trabajos tradicionales, por ejemplo, catequesis, que las congregaciones de Estados Unidos han abandonado.