Baño popular de Garzón en Lalín

ÓSCAR ALFEIRÁN LALÍN

SOCIEDAD

RAMÓN LEIRO

El juez alabó las excelencias del cerdo en el pregón de la Feira do Cocido Lalín estaba a rebosar. La Feira do Cocido atrajo también a la capital de Deza al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. La inauguración del monumento al cerdo y la visita al mercado dieron paso al pregonero para hablar, como no, de la justicia divina y humana.

18 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Para finalizar el discurso envió un «Viva Lalín» y se despidió de los asistentes para, después de una ajetreada mañana, disfrutar el cocido. Lalín vivió un verdadero terremoto cuyo epicentro era Garzón. Su visita levantó más expectación de la esperada, y eso que las fuerzas de seguridad temían una avalancha de gente -la Policía Local la estima en unas 70.000 personas, aunque seguramente eran algunas menos-, y así fue. El juez llegó con algo de retraso al ayuntamiento, donde lo esperaban las autoridades locales y autonómicas. No estuvo el presidente Manuel Fraga, tal como estaba previsto, pero sí varios representantes de su Gobierno -Cuiña y Pita- y un largo etcétera de políticos. Escolta Tras firmar en el libro de Oro del Concello, Baltasar Garzón, acompañado de su esposa, salió a pasear a la calle flanqueado por la comitiva y por una treintena de policías, guardias civiles, miembros de Protección Civil y guardas de seguridad personal. El grupo hizo un alto en el camino para inaugurar el monumento al cerdo. Después siguieron para visitar el mercado. De vuelta al palco de autoridades, fue nombrado comendador del Cocido, cuyo nombramiento lo obliga a promocionar la fiesta allá por donde vaya y, por lo menos una vez al año, degustar este exquisito manjar. El archifamoso juez Garzón nunca tuvo reparo en reconocer su cariño por Galicia, que visita desde hace once años. En su discurso no sólo ensalzó la sencillez del gallego, sino que encumbró el paisaje, sus monumentos y sus caminos «donde se encuentran los cruceiros, que nos guían al andar». Y como no, el cerdo fue cita obligada en varias frases del aplaudido pregón del magistrado. Pero también sacó a relucir su carácter rebelde y combativo, y aseguró que «no es poco experto el que os habla en esto de la carne del cochino, que algunos han pasado por mis manos, y no todos son buenos, sobre todo los que no tienen cuatro patas». Esta cita levantó aplausos entre el respetable congregado ante el escenario. Vacas locas También se acordó de las vacas y de su locura y lamentó que viviesen esta situación. En este sentido, indicó que es necesario, ante todo, tener «mucha calma y cordura. El mundo de los cuerdos tampoco es ninguna bendición». También mostró su pesimismo al lanzar un augurio: «Hoy a la vaca le han quitado su sonrisa. La están privando de su vida. Mañana serán otros los afectados». Garzón terminó su pregón con un «viva Lalín con razón ou sen ela. O que me dea un pau doulle un peso e se é de carballo, trinta reais». Después se procedió al desfile de carrozas -ganó la coopeativa Aprodeza-. Y para finalizar: el cocido.